lunes, 23 de febrero de 2009

Proyecto «Todos a una»: sorpresa 1

¡Hola a todos! Estamos de vuelta con este proyectito común que nos hace tanta ilusión. Hoy hemos recibido la foto de la primera aportación, que corresponde a la tía Laura y que nos ha encantado. Antes de mostrarla, queríamos recordaros que es importante dejar sitio a los demás... Como somos tantos, ya de entrada optamos por pegar la primera cartulina a una más grande del mismo color (¡habéis superado todas nuestras expectativas!). Por cierto, si alguien que lea esto ahora no se apuntó y quiere hacerlo, que sepa que todavía puede... Huy, si va para largo; despacito y con buena letra. Ah, otra cosita: si queréis ver en la pantalla únicamente las entradas sobre el proyecto para seguir la evolución e identificar mejor quién ha añadido qué, haced clic en la etiqueta el proyecto «Todos a una» que aparece justo debajo de eso de hablé yo... sobre... (esto lo decimos por alguna abuela que conocemos...).

Y ahora, la sorpresa que nos ha dado la tía Laura, que se titula Llueven cerdos.

mamá + tía Laura
detalle de la sorpresa de la tía Laura

El cuadro ya viaja camino de la casa del tío Ángel así que, tío Ángel, ya sabes lo que te toca. Besos a todos y hasta muy prontito.

jueves, 19 de febrero de 2009

Nuestro ex libris

Podéis leerlo aquí pero vamos, en resumen, un ex libris es un sello personalizado que se estampa en los libros para decir «este libro es mío y sólo mío». El bisabuelo Juan tenía uno, una especie de paloma, y lo había hecho él mismo. Mamá siempre quiso el suyo propio y se lo pidió al abuelo Pepe una y otra vez pero nunca se lo hizo. Sin embargo, como el abuelo no es capaz de negar nada a ninguno de sus nietos queridos, en cuanto mamá le pidió que hiciera uno para nosotras no tardó ni dos días en terminarlo (vamos, que fue a comprar la tinta y todo). Lo ha fabricado con una goma de borrar (que suelta un poco de «faragulla»), una maderita y el pomo de un armario de la cocina (espero que no haya dejado a la abuela sin poder abrir el cajón de los cubiertos). El tamaño es perfecto para nuestras manitas, aunque es mamá la que marca los cuentos... por ahora.

nuestro ex libris, hecho por el abuelo

Conexión La Coruña-Madrid

Todos conocéis la estrecha relación que nosotras, coruñesas de nacimiento, mantenemos con Madrid. Mamá es madrileña (ella dice que «gata» pero no es verdad; pobre) y visitamos «la villa» muy a menudo. Pero esta conexión no se queda ahí, tiene un lado mucho más profundo. Mamá y papá todavía no han conseguido captar una evidencia sonora de esto pero os lo cuento a la espera de que lo consigan. En Madrid dicen que tengo un acusadísimo acento gallego (también lo dicen aquí, no creáis) y les hace mucha gracia. Cuando pregunto «y ¿por qué?» (ya estoy en ESA etapa) o «abuelo, ¿tú qué tomas?» no hay lugar a dudas: soy coruñesa de pura cepa. Sin embargo, utilizo los tiempos verbales compuestos con bastante acierto... No es que los gallegos los utilicen mal sino que, simplemente, no los utilizan; no existen para ellos.
En fin, que nos gusta pensar (sobre todo a mamá) que somos una mezcla entre chulaponas y galleguiñas. Podemos ser «coruleñas» o «madriñesas». ¿Cuál os gusta más?

miércoles, 18 de febrero de 2009

Biblioteca privada

Ya os he hablado otras veces de mi afición por «la lectura» y los cuentos. Son lo que más me gusta del mundo y con lo que más disfruto. Donde haya un cuento bonito, que se quiten los muñecos y demás juguetes tontos. A Elenita también le gustan... aprende rápido. Este fin de semana nos han regalado nada más y nada menos que seis cuentos para nuestra biblioteca particular, que ya empieza a tener un tamaño considerable, sobre todo teniendo en cuenta nuestra corta edad. Silvia, la amiga de papá y mamá, trabaja para la editorial Edelvives y suele darnos alguna sorpresa en forma de cuento (este viaje ¡cuatro!). Y en esta ocasión, Analita y Germán (que suelen darnos alguna sorpresa en forma de cualquier cosa bonita) nos han regalado dos cuentos de Barbapapá (Analita es muy barbapapera). La verdad es que hay algunos cuentos que no son para niños tan pequeños como nosotras pero a mamá le gustan tanto que se moriría si tuviera que esperar a que cumplamos seis o diez años para comprarlos (esta impaciencia de mamá es un capítulo aparte del que ya hablaremos). Me deja verlos pero siempre con ella, para que no haya ningún «accidente» que lamentar. Así que hemos pensado en enseñaros cada una o dos semanas alguno de nuestros libros favoritos. Esta semana es el turno de La casa de Tomasa. Es un cuento divertido, con dibujos preciosos y millones de sorpresas.
Buscó un prado con flores
y se construyó en un rato
una casa de colores
¡sólo para ella y su gato!

Tapas y cañas

El fin de semana en Madrid nos ha cundido mucho a todos. Hemos tenido muchísimas visitas: Vanessa, Silvia y Guillermo (mi novio, ¿os acordáis?), la tía Ana, los tíos Ángel y Conchi y familia... El sábado fuimos a tomar el aperitivo con los tíos Anahí y Germán. Mamá disfrutó mucho. Dice que, como en los viejos tiempos, el aperitivo se fue alargando y al final, como quien no quiere la cosa, echaron una tarde estupenda de berberechos y cubatas (creo que Analita y Germán, que tenían no uno sino dos compromisos sociales esa misma tarde/noche, al final se quedaron en casita). Y porque al final hacía un poco de fresquito que si no, todavía siguen ahí. Como me porto muy bien, pueden llevarme con ellos. Y a mí me encanta. Anahí y Germán me hacían gracias sin parar. Cambiaba de brazos constantemente... (creo que para que pudieran fumar por turnos).





Medidas drásticas

Ya os he hablado de mi alopecia galopante. Pues bien, la cosa fue tan a más, que había que tomar una decisión y actuar con rapidez. Las opciones eran pocas. Básicamente dos: pelar o no pelar. Pues la moneda cayó del lado de PELAR y en un santiamén la tía Laura se hizo con una maquinita de esas y actuó. Vaya si actuó. La impresión fue tal, que lo primero que hicieron fue ponerme un lazo para ver si suavizaba un poco mi aspecto de rudo marine... Al cabo de un rato ya se habían acostumbrado a mi nuevo hairdo y pudieron quitarme el lazo... Eso es, las impresiones fuertes es mejor dosificarlas.

Al sol

Y aquí tenéis más pruebas del solazo que ha lucido todo el fin de semana... El tío Ángel aprovechó para limpiar la Vespa, como un auténtico dominguero, y el abuelo Pepe para tomarse una sidrina con cabrales en mitad del jardín... Puso una sola silla no fuera a ser que alguien más se pusiera cómodo y quisiera un canapé... Que no, que es broma... al pobre lo dejamos sin pan en un periquete.



En el «conán» naranja

Así es como Rodri decía tobogán cuando era pequeño.
Este fin de semana ha hecho un tiempo estupendo en Madrid (creo que en La Coruña también y que, después de tres meses de agua, los coruñeses han podido secarse un poco al sol). Por suerte, ha seguido haciendo bueno toda la semana...
En fin, que el buen tiempo ha propiciado estas pequeñas excursiones a los columpios, que están muy cerquita de casa de los abuelos. Perdí la cuenta de las veces que me tiré por el tobogán naranja (el único que me gusta). Y ya subo y me tiro yo solita. Estoy empezando a perder el miedo a algunas cosas que antes me aterraban y me ayuda mucho ver que los primos pueden hacerlas... Si puede Rodri, tengo que poder yo... No vaya a ser que crea que soy una niñita miedosa y no quiera hacer pandilla conmigo... Es mi ídolo y, por supuesto, no quiero decepcionarle.

miércoles, 11 de febrero de 2009

1998-2008

El tiempo no pasa en balde... Papá sigue siendo guapo, ¿eh? Y la tía Laura tiene el mismo flequi... Las dos fotos se tomaron en el mítico Náutico de San Vicente con diez años de diferencia.

those were the days, my friend

martes, 10 de febrero de 2009

¿Más Reyes Magos?

Noooooo. Es que los Reyes me trajeron tantas cosas que todavía sigo estrenando. Como tuvimos que traer todo de Madrid, parece ser que algunos regalos se traspapelaron y van apareciendo poco a poco. Ayer encontramos esto. ¿Qué diríais que son?

Pues son ceras de colores con forma de piedrita. Se llaman crayon rocks y mamá las compró junto con otros lápices y cuadernos por Internet, en Stubby Pencil Studio. Dicen los expertos que facilitan y fomentan el agarre triangular... es decir, que nos entrenan para que luego sujetemos bien los lápices. Mmm... parecen caramelos.



Para los que dicen que soy una exagerada...

El bosque animado

Mi amiga Belén vive en el bosque animado (sí, sí, el del cuento y la peli... pero EL DE VERDAD). No está muy lejos de aquí, no os creáis... El domingo fuimos a comer allí y tardamos diez minutillos en llegar. Desde el jardín de su casa se ve un caballo y conejitos. Aunque estaban un poco lejos, sin hacer ruido para que no se asustaran y fueran corriendo a esconderse, conseguimos hacer una foto a dos conejitos que se bañaban bajo la lluvia (porque, cómo no, el domingo TAMBIÉN llovió). Shhhhhh...


Lo pasamos fenomenal... Jugamos sin parar y comimos caldo gallego (abuela Lola, te doy envidia, ¿eh?) y «canne». Por supuesto, mamá se tomó el caldo COLADO porque no le gustan los grelos. Pues estaban bien ricos. Después de comer fuimos a dormir la siesta y después de tener a todos al retortero preparando la camita y de que la mamá de Belén (Belén también) nos leyera un cuento, NO NOS DIO LA GANA...

Un rato de risas con mamá

video

no comment

lunes, 9 de febrero de 2009

Cerrado por vendaval

HOY NO TENGO COLE porque dicen que hay un vendaval espantoso... No os preocupéis, no es para tanto. Pues mucho mejor... no he madrugado y jugaré todo el día en casita.

viernes, 6 de febrero de 2009

jueves, 5 de febrero de 2009

¿Efluvio qué?

Cuando nací, lucía una melena estupenda... todo el mundo lo comentó: «¡Cuánto pelo tiene esta niña!». Ahora, en poco menos de un mes, me he quedado casi calvita... Cuando papá y mamá encontraron un montón de pelos en mis puñitos cerrados y vieron un montón de pelos flotando en el agua después del baño, se asustaron un poco y llamaron corriendo a la pediatra. Carmen (que es la pediatra) les dijo que no se preocuparan, que ese pelo estaba condenado a caerse, «uno a uno o a puñados» fueron sus palabras textuales. Lo que me pasa se llama EFLUVIO TELÓGENO o algo así. El caso es que el pelo se me sigue cayendo... y tengo una pinta un poco infame... Os voy a enseñar una foto en la que mamá ha querido insinuar la calva más que mostrarla en todo su esplendor, porque le doy penita...

Mamá, yo también quiero ir al parque...


Pues nada, todos al parque... Ay, si de verdad pudiéramos bajar solos, sobre todo Chimo, me sé de uno que estaría muy contento...

Dormi, dormi... dormite


Pues yo, al contrario que Elenita, necesito seguir un ritual para irme a dormir... A papá y mamá no les importa porque dicen que hicieron tan mal conmigo lo de «la dormida» que, ahora, el hecho de que me duerma en la cuna YO SOLITA les parece el mayor progreso de toooooda mi infancia, además de un milagro. El proceso es el siguiente: cuando termino de cenar, tengo que dar un beso a papá, un beso a Elena, un beso a Chimo y un beso a todo lo que me apetezca ese día (por ejemplo, a una silla o al carrito del súper, si anda por ahí en medio). Después, me voy de la mano de mamá hasta mi habitación y decidimos juntas con qué peluche(s) dormiré esa noche. Tiro los peluches elegidos dentro de la cuna y mamá «me tira» a mí detrás. Es una broma que hacemos toooodas las noches. Tiene que hacer el paripé: cogerme en brazos y decir «una, dos y... tres». Ya estoy en la cuna. Me aseguro de que mi «mana» (almohada) está donde tiene que estar. Me pongo el chupete. Decimos buenas noches a la bailarina. Mamá me tapa y luego rezamos «Jesusito» y «Ángel de la guarde». Por último, mamá apaga la luz, enciende el fantasmita y me dice: «Buenas noches, Lola. Te dejo el fantasmita encendido y la puerta abierta. Mamá se va a cenar con papá y luego viene a verte. ¿Vale?». Si todo esto no se produce exactamente así y exactamente en este orden, NO ME DUERMO.


Dormir como un bebé, nunca mejor dicho

Para dormirme, no necesito que se den condiciones especiales, ni estar a oscuras ni que mamá me cante... No necesito chupete, ni ningún muñeco... Puedo dormirme en cualquier lugar siempre que quiera porque lo único que necesito lo llevo siempre puesto: mi dedo.

Ya llevo B R A G U I T A S

Hace una semana que ya no utilizo body, únicamente para dormir. De día llevo camiseta interior y braguitas. La razón es que en el cole ya me siento en el orinal y el body es un poco incómodo... Raquel, mi seño, le dijo a mamá que iba a empezar a sentarme de vez en cuando para que me fuera acostumbrando. Todas las tardes, al llegar del cole, papá y mamá me preguntan: «Lola, ¿hoy te has sentado en el orinal?». La primera parte de la respuesta siempre es «Sí». La segunda puede ser: «Lola hecho pis», «Lola hecho nada» o «Caca no». Mamá y papá no se fían mucho de que diga siempre la verdad. Y no es que yo quiera mentir, es que a veces no me acuerdo; sin embargo, en vez de decir que no me acuerdo, respondo que sí o que no aleatoriamente. Por ejemplo, si me preguntan que qué he comido, respondo sistemáticamente «galletas». «Y ¿qué más has comido?». «Camarones» (que en realidad son macarrones). Si formulan la pregunta de otra forma, la respuesta es «SÍ». «Lola, ¿hoy has comido puré?». SÍ. «¿Has comido pollo?». SÍ. «¿Has comido pescadito?». SÍ. «Has comido CANGURO?». SÍ. Pero en fin, que estaba contando la historia de las braguitas... es que divago como mi abuela... La cosa es que me hizo tanta ilusión lo de las braguitas que no quería quitármelas. El primer día después del baño, mamá me puso el body y el pijama... ¿Y las braguitas no? Lloré tanto, tanto que...

¡DORMÍ DE ESTA GUISA!

miércoles, 4 de febrero de 2009

El parque en un «táper»

¡Menudo inviernito! Aquí, en La Coruña, no ha parado de llover desde hace no sé ni cuánto tiempo. Los ratos de sol son muy pocos y apenas salimos de paseo. Así que hemos pensado que si no podemos ir al parque, meteremos el parque en casa... Ayer, cuando mamá vino a buscarme a «la ruta» (como llaman en Madrid al autobús del cole), aprovechamos que no llovía en ese momento para ir a recoger un poco de musgo... El resultado, así de bonito. Además, es una maceta de verdad: debajo del musgo hemos plantado un bulbo de una flor blanca preciosa. A ver si conseguimos que florezca. La niña soy yo y el perro Chimo, claro.

el parque envasado y para llevar

lunes, 2 de febrero de 2009

Pues no iba a ser yo menos


Le he dicho a mamá que yo también quería hacer lo de las fotos en la mecedora naranja y la pobre se ha puesto a buscar como una loca una foto en la que estuviera sentadita en la mecedora... Claro mamá, ¿por qué Lola sí y yo no? Por fin ha encontrado ésta y, aunque tengo dos meses y no uno, nos vale igual.

Después de la siesta


A veces, la siesta se me queda corta, aunque sea de dos horas, y me cuesta un poquito despejarme... Dejadme sola un ratín y ya veréis qué rápido me repongo.

domingo, 1 de febrero de 2009

Proyecto «Todos a una»

Por fin ponemos este proyecto en marcha. Y es que, desde que mamá encontró por casualidad esta página navegando por Internet, la idea de que podíamos hacer entre todos algo parecido le ronda la cabeza. Después de darle algunas vueltas, hemos decidido que la mejor opción es hacer un cuadro para nuestra habitación, la de las niñas. Y, por supuesto, OS NECESITAMOS. Una vez que la obra esté completa (a lo mejor nunca la terminamos), tendremos un cuadro de muchos autores que nos encantará conservar para siempre...
La idea es empezar en casa plasmando en una cartulina un par de ideas. Como yo sé que os vais a apuntar muchos, el siguiente paso es enviar la cartulina al primer voluntario. Una vez que esa persona haya aportado su granito de arena, lo firma por detrás y lo envía de vuelta a casa; entonces mamá hace una foto para publicarla en este blog y la obra «Todos a una» sale de nuevo con destino a la casa del siguiente artista de la lista.
No hace falta saber pintar ni dibujar ni nada de nada, así que no hay excusa posible. Podemos utilizar cualquier técnica y material que se nos ocurra; también puede ser una obra tridimensional. Podemos continuar desarrollando la idea original o inventarnos una nueva. Tampoco imponemos ningún plazo porque sabemos que estáis todos muy liados y disponéis de poco tiempo. Eso sí, cuanto antes, mejor. Si es que más fácil, IMPOSIBLE.
Pues aquí está el germen de lo que seguro que acabará siendo algo preciosísisisisismo. ¿Quién quiere ser el primero? ¿Alguien? ¿Nadie?


así nace el proyecto

Como podéis ver, mamá hasta ha recortado una muñequita y la ha pegado porque ella TAMPOCO sabe dibujar. Si no os apuntáis porque no se os ocurre nada que añadir, dedicadle al menos diez minutos antes de dormiros y ya veréis como algo se os ocurre. Venga... porfi...
Ah, ¡se me olvidaba! Todos los participantes se llevarán un recuerdito de todo esto: un llavero hecho por mamá con una casita muy parecida a la del cuadro. ¿Más voluntarios?


un llaverito de regalo

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