martes, 31 de marzo de 2009

Adiós marzo

Despedimos el mes de marzo con récord absoluto de entradas. ¡¡63!! (ésta no cuenta). Ya nos vemos en abril (mañana mismito), con historias y fotos nuevas. Muchos besos a todos y a nuestros seguidores fieles ¡1.000.000.000.000 más!

Desvelos

Esta noche, mamá ha dormido fatal. Se acostó más o menos pronto pero no pudo dormirse. Dice que entre que yo estaba inquieta en la cuna, que papá «respiraba fuerte» y que ella estaba un poco nerviosa pensando en que iba a dormir poco porque tenía que madrugar, no conseguía pegar ojo. Siempre le pasa lo mismo y al final no duerme nada, la pobre. A las dos se levantó y vio una luna preciosa. ¡Foto, foto! Como era muy de noche tuvo que armar el trípode y todo y, cuando lo tenía listo, la luna lunera estaba a punto de irse a dormir. Consiguió esta foto justo un minuto antes de que se escondiera detrás de las casas.

Domingo de chándal

El sábado Lola se quedó a dormir en casa de los abuelos Manolo y Elena. ¡Bien! Papá y mamá enteritos para mí. Vimos la Fórmula 1 mientras aperitiveábamos un poquito. En el sofá y en chándal, como buenos domingueros. La verdad es que en casa nadie tiene chándal (salvo el del cole de Lola) porque nos nos gustan mucho, pero mamá me compró esta sudadera mona y me la puso para la ocasión.

¡Vamos Alonso!

♫ ARRE CABALLITO ♪

El sábado fuimos a la plaza de Vigo antes de comer. En esta misma plaza jugaba papá cuando era como yo de grande porque está muy cerquita de la casa de los abuelos. Dice papá que antes no era así, que era de tierra y los niños se ensuciaban mucho. Él llegaba a casa con las rodillas negras pero seguro que no toda la culpa era de la tierra. Ahora tiene columpios con el suelo acolchado para que no nos hagamos chichones... Ay, si es que nos tienen entre algodones...

Sábado por la mañana

A papá le encanta hacerme fotos los sábados por la mañana, cuando acabo de levantarme y todavía estoy en pijama y tengo cara de sueño y pelos de loca.

El cerezo en flor

Foto de Francisco G Robles

En esta época del año, el valle del Jerte tiene que ser un verdadero espectáculo. Mamá y papá siempre han querido ir a ver todos los cerezos en flor. Otro año que no ha podido ser... Sin embargo, no han tenido que viajar hasta el valle del Jerte para ver esta otra maravilla: un cerezo inmenso con todas las flores del mundo (una flor más y se cae del peso). Está aquí al lado, muy cerquita de casa, en una casa cualquiera del campo coruñés (es la casa de la novia de Chimo). ¿No es precioso?

¿Chimo papá?

Todos conocéis a Chimo, nuestro perrito. Es un perro buenísimo: no ladra, no muerde y, cuando está a gusto, ronronea como los gatos. Esperamos que el episodio que os vamos a contar y que pasó este fin de semana no le cambie el carácter. Y es que no sabemos cómo lo ha vivido él, en primera persona... El jueves nos llamó el veterinario para decirnos que había una perrita de su raza que buscaba novio desesperadamente. Llamamos a los dueños de la perrita, que se llama Laila, y quedamos con ellos al día siguiente en el parque para que vieran a Chimo y decidieran si era digno pretendiente de Laila. En cuanto lo vieron se enamoraron de él (Laila más) y allá que se fueron a casa de Laila. Querían que «jugaran» en el mismo parque, pero papá se negó porque aquello estaba lleno de niños. Chimo estaba como loco. Volvió a las dos horas agotado y se metió en la cama hasta el día siguiente. Seguro que soñó con Laila. El sábado estuvo con ella otro ratito más. Aún así, creemos que no va ser papá porque es muy torpe... no entraremos en detalles. Aquí están los tortolitos.

lunes, 30 de marzo de 2009

La suerte está echada

Crucemos todos los dedos.
Ya hemos presentado la solicitud de admisión en el cole Santa María del Mar (es decir, en los Jesuitas coruñeses). Seguro que entramos en el sorteo de modo que ahora sólo falta esperar. Pero la espera se hace eterna. Papá y mamá están tan locos que hasta han calculado el porcentaje de niños que pueden estar por delante de mí. Han contado las páginas de la guía de La Coruña y resulta que la gente entre la Q y la B suma el 33% del total. Esto es bueno, o eso creemos. Tenemos un 33 por ciento por delante y un 66 por ciento por detrás... Esperemos que de verdad sea así y todo esto no termine como ese chiste que cuenta el abuelo Pepe, el de «el siete dojo», y acabemos comiéndonos la guía de La Coruña de la A a la Z.

El hospital de los ositos

Hoy hemos visto en las noticias que existe un hospital para los ositos y demás animales de peluche. Qué bien, ¿verdad? ¿Cómo no lo habrán pensado antes? Yo, gracias a Dios, no tengo necesidad de llevar a ninguno de mis niños, que están sanos como una manzana y tienen una salud de hierro. Podían abrir uno de estos hospitales por aquí cerca porque el de Madrid nos queda un poco a desmano y en caso de urgencia médica... La que sí necesitaría un chequeo completo es la pobre Chunga, la oveja de mamá. Está tan delicada que tengo prohibido jugar con ella, no vaya a ser que haga un mal gesto o algo y tengamos el disgusto definitivo. Pobrecita, es que ya está muy mayor y claro, la edad no perdona y los achaques son cada vez más: pierde bolitas, tiene una oreja colgando... Ay, qué vida tan dura le habrán dado. Mamá dice que la finalidad de este hopital es que los niños como yo perdamos el miedo a la bata blanca, al fonendo¿qué? y sobre todo a la jeringuilla-aaaaah y que por ese mismo motivo yo tengo un maletín de doctor... Mmmm... no sé yo.

domingo, 29 de marzo de 2009

Silencio, se lee

Es nuestro rato de lectura en el sofá. Algunos días es un rato de horas y no me canso de mirar todos los cuentos a mi alcance. Otros días, me basta con unos minutillos. Hoy leo el cuento nuevo del que ya os he hablado (me encanta tirar de la cadena). Elena tiene sus cuentos propios, unos de trapito y muchos colores que además le encantan porque hacen ruidito al arrugar las páginas (por ahora, Elena sólo sabe arrugar las páginas). Pero no sé qué mosca le ha picado hoy que sólo quiere MI cuento.

Y yo me armo de paciencia y le digo con dulzura: «No, Elenita, mira el tuyo que es mucho más bonito. ¡Mira, el perro Bob se viste!».

Y ella insiste y grita y se pone toda tiesa queriendo decir: «Pero es que a mí me gusta más ese cuento tuyo de mayores. Si no me dejas, me enfadaré y me pondré de pie».

¡Ay, Señor! Dame paciencia... Y así, ¿hasta cuándo?

WE BLUE EYES

Ay, qué buenos ratos nos das, Frank.
;-)

viernes, 27 de marzo de 2009

Bye-bye cuna; hello cama!


Pues dicho y hecho. El mismo día que llegó la cama grande he tenido que despedirme de mi cuna querida. Ay, tantas noches en mi cunita calentita... Nunca más veré esto cuando abra los ojos... La verdad es que no ha sido un proceso traumático en absoluto. Todo lo contrario. Me ha hecho muchísima ilusión acostarme en una camota grande de gigante, con su almohadota y su edredón grandes de gigante. Además, mi cunita sigue en el mismo sitio, esperando a que dentro de unas semanitas, cuando la transición se haya consolidado, llegue su nueva inquilina. Va a ser muy divertido, ya veréis. Las dos hermanitas durmiendo juntas. Ya tendremos tiempo de quejarnos cuando cumplamos los trece, por ejemplo.
En fin, que anoche, después de regar mis plantas, me acosté en la cama nueva y papá y mamá me dijeron muy cucos: «Lola, en la cama grande no se puede dormir con chupete». Ah, ¿no? Pero ¿eso es así? Pues no se hable más. ¡«Pete» fuera! Eso sí, dadme a mi Cheese. Y tan tranquila me dispuse a dormirme. A la media hora, mamá pasó por allí y me vio con los ojos como platos. Eso no es normal en mí... ahora me duermo enseguidita. Cuando se acercó le pregunté por mi «pete» y me lo dio sin rechistar. Al cabo de un rato, papá pasó por delante de la puerta (ahora la veo de pleno) y le pedí mi «mana» (o almohada) y también me la dio sin rechistar. Supongo que entienden que no puedo dejar todos mis vicios al mismo tiempo. Después de eso, he dormido como un lirón hasta que han venido a despertarme las hormigas despertadoras para ir al cole.


Una decisión importante

Un día cualquiera no hace mucho tiempo, papá y mamá se pusieron a pensar:

Con dos años y pico, ya empieza a ser hora de que Lola pase de la cuna a la cama.

Elenita ya casi no cabe en la minicuna y, por eso, ya no es que sea hora... es que Lola tenía que haber pasado a la cama ayer.

Además, todavía no tenemos una habitación como Dios manda así que empieza a ser urgente decidir qué cama comprar.

Con toda esta urgencia y teniendo en cuenta que es una habitación pequeña con una columna en medio y con dos únicas paredes (las otras dos están ocupadas por la galería en un lado y por el armario y la puerta en el otro), las opciones que se barajaban eran tres:

  1. Dos camitas cameras de toda la vida, separadas por una mesilla de noche. Opción descartada porque así no cabría nada más en nuestra habitación y, además de no volver a tener ningún juguete nuevo, tendríamos que regalar los que ya tenemos y nos convertiríamos en mujeres raras que no han tenido juguetes ni infancia. No, gracias, eso no lo queremos.
  2. Unas literas. Opción descartada porque son muy incómodas de hacer y a mamá le da miedo que nos despeñemos en mitad de la noche. No, gracias, iba a haber peleas por ver quién duerme arriba.
  3. Una cama nido. Opción descartada porque a mamá, además de parecerle un rollo andar subiendo y bajando la cama todos los días, le dan miedo esas patas que salen medio disparadas y pueden pillarte la mano. No, gracias, dice mamá que recuerda perfectamente el ruido de los muelles de las patas y el miedo que le daba a ella de pequeña.

Con las tres únicas opciones barajables descartadas, ¿qué nos quedaba? Pues no mucho más. Finalmente hemos comprado una cama que no es ni nido ni litera sino una mezcla de las dos cosas. Es una cama nido en la que la cama de abajo ya sale con las patas subidas y la de arriba, lógicamente, está más alta de lo normal.

La cama llegó ayer y, en cuanto me fui al cole, Elenita aprovechó para elegir primera. Gritó «Me pido la de arriba» y allí se quedó sentada, para que nadie se la quitara. No me importa por ahora... hasta que Elena tenga edad para dormir en la cama a lo mejor hasta se le olvida... Además, por el momento yo voy a dormir en la de abajo porque dice mamá que de noche me muevo mucho y no queremos tener un disgusto.

¡ME PIDO LA DE ARRIBA!

Primitos del alma...

Y aquí están mis primos Jimena y Diego. Nos lo hemos pasado fenomenal y hemos hecho muy buenas migas. Como no pasamos mucho tiempo juntos, los dos se peleaban y decían mientras me abrazaban «Es mi Lola», «No, es mi Lola». Y yo, me dejaba querer. ¿Habéis visto qué ojazos tiene Diego?





Y ahora, un vídeo divertido. Si os fijáis, nos marea tanto dar vueltas que yo me tambaleo al principio del vídeo y los primos se caen al final... ¡y casi a la vez!

Padrinito del alma...

Mirad a mi padrino guapo. Por fin he pasado unos días con él en San Vicente... Lo echaba de menos porque casi nunca coincidimos. Esta vez, me he hartao de padrino. ¡Muchos besos tío Jaime!

tío Jaime, tú haz como si no la oyeras
anda, mira a mamá que la pesada no parará hasta que la miremos

jueves, 26 de marzo de 2009

Al rico berberecho

Se nota que me gustan los berberechos, ¿eh? Así, con mucho limón... están buenísimos y tienen mucho hierro. Dice mamá que no hace falta chupar tanto la conchita... ni abrir tanto la bocota de buzón que me ha dado Dios.

mmmmm

Proyecto «Todos a una»: sorpresa 2

Por fin hay noticias frescas. Nos ha llegado la sorpresa número dos y esta vez no ha sido una sorpresa... ha sido un verdadero sorpresón. Como consecuencia de un pequeño percance que nos obligó a modificar el aspecto general de nuestra obra de arte (¿veis la cartulina amarilla?), le pedimos ayuda al abuelo Pepe quien, además de arreglar el desaguisado, ha aportado su granito de arena sin que nadie supiera que iba a hacerlo. Ya lo sabemos, se ha colado sin esperar a su turno... ni siquiera se ha apuntado... pero es nuestro abuelo y puede hacer lo que quiera. Además, nos gusta mucho lo que ha hecho. Aunque en la foto no puede apreciarse claramente, ha fabricado una ruedita de colores que, al dar vueltas muy rápido, se ve blanca. Para que diera vueltas muy rápido, el abuelo tuvo que comprar un rodamiento y todo así que está «supercurrao». Dice papá que el porqué de esto ya me lo enseñarán en el cole. Como para eso primero tienen que aceptarme en algún cole, mientras tanto yo prefiero que me lo cuente mi abuelo. «Abuelo, dime, ¿por qué se ve blanco si es de colores?».

mamá + tía Lau + abuelo Pepe
detalle de la sorpresa del abuelo Pepe

Yo también existo

Bueno, ya está bien, ¿no? Tanta Lola, tanta Lola. Que yo también quiero... Voy a poner algunas fotos en las que sólo salgo YO.





De paseo


Aunque mamá encontró otro objetivo fotográfico y se entretuvo con él durante un rato, no creáis que nos dejó tranquilos durante el paseo. Eso, simplemente, no es posible. Entre flor y flor, decía: «Lola, mírame un momento, anda»... es que me tiene frita. Yo ya ni la miro pero, aún así, al final consigue alguna foto buena. El día era precioso... el mar y la isla de Ons estaban así de bonitos.





Flores a la orilla del mar

Como todos sabéis ya, este puente hemos estado en San Vicente con los abuelos Pepe y Lola, los tíos Jaime e Inés y los primos Jimena y Diego (reportaje familiar a continuación). Lo hemos pasado tan bien que mamá decidió que íbamos a quedarnos las niñas tres días más. El pobre papá volvió a La Coruña a trabajar y nosotras nos quedamos con los abuelos disfrutando del buen tiempo y el marisquito. Un día fuimos a dar un paseo por «la pasarela» y, como ya es primavera y el espíritu por casa está muy primaveral y floreado, mamá pensó en hacer una foto a cada flor distinta que viéramos por el camino. Todas estas flores son silvestres. Algunas de ellas nacen en la mismísima roca y todas muy cerquita del mar. Aunque las macetas y los jardines están también muy bonitos, a nosotros nos gustan más las flores que salen solitas ahí donde pueden o quieren. Como siempre, haced clic en la foto para ver las flores más grandes.

Otro cuento chulo

Este cuento es uno de esos que los mayores llaman «de entrenamiento». Dicen que es un cuento que anima y ayuda a los niños como yo durante la dura etapa de dejar el pañal atrás... y con esa intención lo han comprado. Ahora estoy en la fase «mi orinal» y el siguiente paso es perder el miedo al temido «orinal blanco». En este cuento, acompañamos al baño al osito Mimú a lo largo de una semana entera... ¡Y el domingo lo consigue! Yo no sé si servirá de poco o de mucho, pero el cuento es divertido. Cuando tiras de la cadena, suena igual que la de verdad.


El parque

¿Os acordáis de nuestro parque enlatado? ¿Os acordáis de que habíamos plantado un bulbo? ¡Pues mirad cómo está ya! Mi trabajo me ha costado, que lo riego sin falta todas las noches antes de irme a la cama. A ver cuándo sale la flor que prometía la bolsita donde venía.

Y la flor 51

Casa floreada

En esta casa con tanto sol que parece un invernadero, las orquídeas se nos dan así de bien. La grande tiene dos años y medio (nos la regalaron cuando nací yo) y da flores tres o cuatro veces al año. ¡Y cada vez más! En esta floración, hemos contado 49 flores. Elenita es la flor 50.

jueves, 19 de marzo de 2009

FELICIDADES, PAPÁ

Ya, ya lo sabemos... Hemos hecho una pequeña trampa para publicar esta entrada el día 19 y que quede constancia de que nos hemos acordado del día del padre y lo hemos celebrado. En el cole le hice un regalo chulísimo... Papá y mamá no saben si es personalizado o si toda la clase hizo el mismo. ¿Será por eso que les preguntaron a qué se dedicaba papá cuando me apuntaron? «Pues vendo piedra: pizarra, granito...». ¿Ah, sí? Pues tome usted. Y a un papá que venda pan, ¿qué le habrá regalado su hijo? ¿Una empanada que diga felicidades papá en lo alto? A papá le gustó muchísimo, claro.

FELICIDADES, PAPÁ
FELICIDADES, PAPÁ

miércoles, 18 de marzo de 2009

Novedades escolares

Por cierto, antes de irnos queremos poneros al corriente de la situación escolar... Al final, hemos decidido que vamos a intentarlo en Jesuitas. Después de las miles de vueltas que ha tenido que dar el pobre papá y de las miles de gestiones aquí y allá, el padrón ya está en regla y finalmente hemos conseguido los mismos puntos que casi todo el mundo. ¿Qué toca ahora entonces? Pues rezar y rezar y rezar para que llegue a la Br. Pues eso, brrrrrrr. ¿A qué santo se le puede pedir esto? Quien lo sepa que lo diga y, de paso, le encienda también una velita.

Puente del día del padre en San Vicente

Por fin nos vamos a San Vicente. Va a ser la primera vez de este año y ya estamos deseando llegar. Además, va a hacer un tiempo buenísimo, nada propio de esta época del año. Aunque la predicción indica máximas alrededor de 20 grados, la temperatura real es mucho más alta. Ayer llegamos a ¡29 grados en La Coruña! Es que ni el julio... También vienen los abuelos Pepe y Lola y la familia del tío Jaime al completo. Ya os contaremos. Muchos besos a todos y hasta la vuelta.

martes, 17 de marzo de 2009

Nuestros cisnes

En la ria de O Burgo (el agua que se ve desde casa) vive una familia de cisnes preciosos. Salen a nadar con la marea alta, todos en fila india. Cuando hace sol, brillan y se ven blanquísimos. Hace unos días hubo un vertido tóxico en la ría (ha salido en los telediarios y todo) y, desde entonces, no habíamos vuelto a ver a nuestros cisnes. Han dicho en las noticias que ahora es peligroso comer las almejas de la ría porque la toxina en cuestión provoca, entre otras cosas, amnesia. Los mariscadores furtivos siguen cogiendo almejas, aunque la policía trata de impedírselo. Sin embargo, ¿alguien les ha dicho a los cisnes que no las coman? Pobrecitos. Si comen almejas (que no sé si les gustan), ¿qué puede pasarles a ellos? Si de verdad provocan amnesia, ¿pueden olvidarse de dónde viven y por eso ya no los vemos? ¿Pueden olvidarse de que son cisnes? Aquí en casa estábamos con el corazón en un puño pensando qué habría sido de ellos. Y entonces, esta mañana, ¡han vuelto! Seguro que han pensado que podían ponerse malitos si bebían esa agua contaminada o se comían las almejas intoxicadas y han pasado estos días en cualquier otro sitio, esperando... Menos mal que son listos. En la foto se ven pequeñitos porque están un poco lejos (si hacéis clic en la foto los veréis mejor, por los menos a dos de ellos). A ver si otro día bajamos a hacerles una foto desde más cerca y os la enseñamos.

Un trocito de mamá

Mamá es una de esas personas que necesita vivir rodeada de todas sus cosas y por eso la casa está abarrotada de cositas inútiles que a papá le ponen un poco nervioso. Pero es que mamá necesita saber que están ahí todos los días. Le gusta acordarse de dónde salió cada cosa, cada recuerdo. La cajita con forma de casita que le trajo de Francia la tía Carmina cuando tenía diez años, el cenicero de bambú que robó en aquel hotel fluvial y, sobre todo, infernal durante el viaje a Perú y así hasta el infinito. Mamá guarda con mucho mimo algunas cosas que pertenecieron a la gente que quiere y que ya no está... Algunos de sus recuerdos favoritos son esta cajita para guardar sellos y este espejo del bisabuelo Juan (lo hizo él, como otras mil cosas), uno de los candelabros del piano de la bisabuela Conchita (el gemelo lo tienen los abuelos Pepe y Lola y eso también le hace mucha ilusión a mamá), esta cajita de alpaca de la tía Maru (que es la tercera abuela de mamá) y la bala de cañón del tío Lito (que era el padrino de mamá). Normalmente no está todo junto... cada cosa tiene su sitio, pero las hemos juntado para la ocasión.

Cuando papá no era papá

Cuando papá no era papá no era tan bueno como ahora. También hacía travesuras. En esta ocasión, él y sus amigos David y Paloma (¿de verdad son ellos?) «se llevaron prestados» los carteles de las calles de San Vicente. Y digo «las calles» y no «dos calles» queriendo, porque en San Vicente no hay muchas más de dos. Eso le pasa al alcalde por ir de moderno y poner carteles que no hacen ninguna falta, porque nadie pregunta por los nombres ni se va a perder si no los ve. De todas formas, no fue un acto de vandalismo callejero sin ningún fin y esos carteles no acabaron en el fondo del mar, como otras cosas... El cartel de papá se guarda como oro en paño en casa... Mirad, mirad.

EL VECINO DE ARRIBA

En casa tenemos varios vecinos y yo conozco a casi todos. Al principio, si subían con nosotros en el ascensor, me daban un poco de miedo. Después, vergüenza. Ahora ya les saludo y hablo con ellos y son todos muy simpáticos. Está Chuki, que es el perro amigo de Chimo, con su dueño y su dueña, que me hablan y me preguntan de todo cada vez que nos los encontramos. Está la vecina Elena, con su mamá y su abuela, que también me hablan mucho. Y están los demás vecinos de los demás pisos. Sin embargo, hay un vecino misterioso que nunca he visto. Debe de ser porque duerme todo el día. Cada vez que lloro o grito, sea la hora que sea, mamá me dice que voy a depertar al vecino de arriba y que va a bajar a ver quién ha interrumpido su sueño. La verdad es que ya tengo curiosidad por verle la cara... Por eso lloro un ratín casi todos los días, para ver si de verdad se atreve a bajar. En casa, nos lo imaginamos así de feo... No, no os asustéis. Aunque es feo no es malo... sólo muy dormilón.

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