viernes, 5 de junio de 2009

Cortar lazos

Lazos que atan corto
Elenita es un bebé muy poco independiente. Necesita compañía en todo momento. No le gusta nada no ver a alguien cerca y, cuando esto ocurre, llora como si algo le doliera mucho, mucho, mucho. En casa estamos tranquilos porque sabemos que no le duele nada; en cuanto alguien entra en su campo de visión o, en los episodios de llanto más graves, la rescata de «su soledad y abandono», deja de llorar al instante... Es como una muñeca, como si tuviera un botón para llorar y otro para dejar de llorar.

Doble nudo
Elenita ha estado mala y, durante ese tiempo, ha estado 100% atendida, 100% mimada, 100% achuchada... Cada minuto del día ha sido para ella. Pobrecita mía, estaba malita. Ya está buena y todos nos alegramos y nos sentimos aliviados. Aliviados porque está buena, pero por nada más. La «érase una bebé a una mamá pegada» no se plantea rebajar ni en un solo punto ese porcentaje de dedicación completa, que exige sin clemencia. Se ha acostumbrado a las atenciones y los mimos continuos y no está dispuesta a renunciar ni a uno solo de los segundos que ella considera legítimamente suyos, que son TODOS. Papá y mamá están agotados. No pueden hacer NADA sin oír el llanto de Elenita de fondo reclamando su presencia.

Pero a mamá se le da muy mal deshacer nudos...



0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...