lunes, 21 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!


Mañana o pasado mañana (en función del [mal] tiempo que haga) nos vamos a Madrid a pasar la parte de la Navidad que este año nos toca celebrar con los Ponte Catena. Nos apetece muchísimo pasear por Madrid, con gorro y guantes, y ver las luces preciosas de la ciudad. No sé si tendré tiempo de contaros algo más antes de irnos de manera que aprovecho ahora para desearos a todos en nombre de esta familia de cinco (contando a Chimo) una Navidad muy feliz... aunque a muchos de vosotros vamos a veros en los próximos días...

lunes, 14 de diciembre de 2009

Sin palabras

La ola es un cuento sin palabras que narra con imágenes la historia de una niñita en un día de playa. Nos encanta mirarlo y lo tenemos desde hace algunos meses... Es uno de esos libros que no descansan en nuestra librería, sino en la mesita de noche de mamá, para que estén más a salvo... Ahora hemos sabido que ha recibido el premio Álbum ilustrado del Gremio de libreros de Madrid. Soñamos con tener muy pronto el otro libro de la autora Suzy Lee editado en español y titulado Espejo. Quizás los Reyes Magos...

Os dejamos con un vídeo animado de La ola (Wave) que hemos encontrado en youtube. ¿No es bonito?




Un regalo precioso y solidario

Si alguno de vosotros no sabe qué pedir a los Reyes Magos este año, desde aquí os proponemos una idea que nos parece uno de esos «regalos perfectos». El regalo es precioso pero el gesto de «mandar a los Reyes a comprarlo» lo es aún más. Mamá ha sumado a su eterna carta (este año es infinita, no termina nunca) un cuento para ella. Se titula Los colores olvidados y es una recopilación de quince relatos cortos, con ilustraciones maravillosas, que tratan valores universales como la amistad, el amor, etc. Es de Play Attitude, una marca comprometida con el comercio justo, y lo mejor de todo es que el 10% del precio del libro se dona a la ONG Educación sin fronteras. Haz clic en la foto para leer un extracto del libro, ver algunos de los preciosos dibujos que lo ilustran y ¡comprarlo! (por cierto, si los Reyes no están muy puestos en esto de las compras on line, decidles que también lo tienen en las librerías normales).

¿Qué pasaría si un día el mundo fuera perdiendo su color y todo se tornara pálido, gris y taciturno?
Carmesina lo sabe porque es la protagonista de una historia donde los colores van desapareciendo hasta que, de repente, aparece un gato negro que cambiará el rumbo de los acontecimientos.

«Y yo puedo llegar a ser como las personas mayores,
que sólo se interesan por las cifras.
Para evitar esto he comprado
una caja de lápices de colores»
El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Porque creemos firmemente en que hay que ayudar a los que menos tienen (siempre, no sólo en Navidad).




viernes, 11 de diciembre de 2009

Un mensaje de los Reyes Magos

Ayer por la noche recibimos en el ordenador de mamá un mensaje nada más y nada menos que de LOS REYES MAGOS DE ORIENTE. Sí, sí, como os lo cuento. Ahí estaban los tres, Melchor de portavoz, revisando mi carta y «las fichas» en las que pone cómo de bien y de mal me porto. Entonces, ¡era verdad! Los Reyes Magos lo ven y lo saben todo. Sabían que tengo tres años y tenían hasta mi foto... con el pijama que llevaba ayer mismo. Si no queréis carbón negro, negro, portaos bien...

Si queréis ver el vídeo que nos mandaron, haced clic aquí. Y si queréis ver mi reacción al ver el mensaje, aquí ponemos el vídeo que mamá grabó a traición...

jueves, 10 de diciembre de 2009

El árbol y el Belén

Este puente no hemos podido hacer mucha cosa porque Elena decidió ponerse malita el sábado. Con la de planes que teníamos... Pero como no hay mal que por bien no venga, como suele decirse, en casa calentitos, hemos aprovechado para poner todos juntitos el árbol de Navidad y el Belén. ¡Qué buen rato!








Para mandar a «Vídeos de primera»


Gripe G

En esta casa ya hemos pasado la gripe A, la B, la C y así hasta la G. Sí amigos, Elenita vuelve a estar mala (en casita, claro). Otra vez antibióticos y demás remedios... ¡Qué hartura! Menos mal que, en general, podemos afirmar que somos «buenas enfermas» y que el buen humor y el ánimo no nos abandonan ni en las horas más febriles... Normalmente nos tomamos las medicinas sin rechistar e incluso avisamos a mamá cuando nos toca la siguiente dosis de Apiretal. Sí, sí... mirad. Elenita no pierde la sonrisa ni siquiera cuando sabe que le van a meter a presión un chute de eso rosa que no le gusta nada...


Mamá dice que «chute» es la palabra perfecta para describir los efectos del Apiretal. Si tiene que dárnoslo en mitad de la noche, mientras dormimos, tiembla de miedo... Y es que nos despeja que da susto vernos... «Pero si hace un minuto dormía plácidamente». Esta serie de fotos se tomó cinco minutos después de la dosis; Elenita llevaba ya dormida dos horas y de repente... Mamá optó por sacarla de la habitación para que no me despertará a mí...

Tele en pijama

Nunca he sido muy amiga de ver la tele... La veo un ratito y enseguida me aburro y empiezo a jugar con cualquier otra cosa... Eso sí, necesito tener a Spórtacus (o como se escriba) de fondo, acompañándome... Aunque todavía es pequeña, parece que Elenita sigue mis pasos... Ella prefiere dedicar su tiempo a trepar y escalar y por eso tengo que andar con mil ojos y sujetarla bien, bien... para que no se ponga de pie en la mecedora... Es que tiene un peligro... Un día vamos a acabar en la casa de socorro, como dice mamá.


No puedo despistarme ni un segundo. Aquí la tenemos en acción... Aprovechando un descuido, calcula la altura...


Y alehop, se lanza al vacío... sin red


miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Cuál es tu Rey Mago?

Todos los niños tienen un Rey Mago «pasorito». El de papá era Baltasar (y el mío también, porque papá sabe compartir) y a mamá le caía mejor Melchor. Elenita se ha pedido a Gaspar, que es igual de bueno que sus amigos. ¿Cuál es el tuyo?

(como siempre, haced clic en la foto para vernos mejor).

sábado, 5 de diciembre de 2009

Calendario de adviento

El adviento es «el tiempo litúrgico de preparación de la Navidad, en las cuatro semanas que la preceden». En otras palabras, es la cuenta atrás hasta el cumple del niño Jesús. En algunas familias, es costumbre tener un calendario de adviento e ir tachando los días hasta el 25 de diciembre. Nosotras nunca lo habíamos tenido porque mamá sólo conocía el típico calendario de chocolatinas de Suchard, pero ni el diseño del calendario ni el chocolate son de su agrado. Este año decidimos hacer nuestro propio «calendario de viento» y, navegando sin rumbo por Internet partiendo desde La casa de Tomasa, encontramos exactamente lo que andábamos buscando en Le lapin dans la lune. Aunque el calendario de este año nos encanta, el modelo del año pasado nos gustó mucho más. Para ser francas, es una trabajera... pero una vez metidas en harina, no podíamos dejarlo a medias. Menos mal que hemos empezado un poco tarde y nos hemos ahorrado cinco casitas.

Aunque un poco largo y repetitivo, el proceso es simple. Basta con seguir los pasos siguientes:

  1. Imprimir las casitas.
  2. Recortar las casitas.
  3. Doblar las casitas.
  4. Pegar las casitas.
  5. Disponer las casitas como se prefiera (sobre un cartón, colgando en una guirnalda...) y esconder debajo la chocolatina (en nuestro caso, hemos preferido esconder un sugus).
  6. Añadir detalles, si se quiere.



    Y el resultado final, así de bonito


viernes, 4 de diciembre de 2009

Ya vienen los Reyes...

Todavía falta un mes pero ya es hora de empezar a elegir juguetes y escribir LA CARTA. Nosotras ya hemos enviado una carta a Decopeques. De las cuarenta cositas que hemos pedido y nos encantan, nos traerán una si tenemos suerte y, sobre todo, si nos portamos bien. Haced clic en la foto y participad en el sorteo.


Al final de la M-30

Sí, ya sabemos que la M-30 no tiene final... que es una circunvalación y que, por tanto, es circular... que si quieres (y eres un poco tonto) podrías estar dando vueltas a Madrid toda la vida... Pero cuando fuimos a casa de Vane la última vez que estuvimos en Madrid, nos pareció haber llegado al final finalísimo de la M-30. Para que la aventura que os voy a contar tenga algo de gracia, es necesario que sepáis antes unas cuantas cosas:

  1. Mamá tiene el carné de conducir desde hace un año.

  2. Aparte del viaje de vuelta desde San Vicente a La Coruña este verano (que lo pasó mal, mal, mal), jamás había cogido el coche excepto para ir a nuestros respectivos colegios.

  3. Y, lo más importante de todo, ODIA conducir con toda su alma.

Pues bien, dicho esto, la aventura de alto riesgo transcurrió así:

Mamá había quedado con Vane en ir a conocer su casita nueva el viernes y, ya de paso, comer las cuatro juntitas allí. Como mamá no sabía llegar a su casa (y sigue sin saber, POR SUPUESTO), hizo que Vane viniera hasta casa de los abuelos para después seguirla todo el camino. Imaginaos: viernes, dos de la tarde, TODOS los coches de Madrid en la carretera... ¡en esa carretera! Vane decidió ir por la avenida de la Ilustración, M-30, etc. hasta el ensanche de Vallecas, que es donde vive con Ernesto, su amor. Ella dice que era sólo la M-30 pero a mamá le dio la sensación de que habíamos cambiado de carretera algo así como mil o dos mil veces. Y venga desvíos; y venga incorporaciones. Por fin llegamos (eso, por fin), conocimos la casa (muy bonita y enorme) y comimos (todo muy rico y muy abundante). Pasamos el rato jugando (no quisimos dormir siesta) y, un poco antes de que se hiciera de noche, nos dispusimos a ponernos en camino. Vane sugirió que desanduviéramos lo andado. ¿QUE QUÉ? Mamá no había leído ni un solo cartel y es que no sabría ni hacia dónde tirar una vez sentadas en el coche. Y le dijo a Vane: «a mí déjame en la entrada de la M-40 dirección norte, aunque sea más largo, que es lo único que conozco». De camino a la entrada de la M-40, ¡OH, NO!, perdimos a Vane en una rotonda en obras en la que ocho guardias civiles habían parado a charlar. Estaban los ocho fuera de los coches. ¿Y dónde estará Vane? «Mamá, ¿dónde está el coche azul?». Mamá empezó a dar vueltas a la rotonda, y otra vuelta, y otra vuelta. En la última vuelta los guardias civiles nos miraban y ella, casi llorando, deseaba con todas sus fuerzas que nos pararan. Tres carteles: Mejorada del Campo (huy, por ahí no), T.O.L.S.A. (eso nos suena a fábrica, por ahí tampoco) y Zaragoza M-45 (mmm, nos suena a circunvalación; pues nos vamos por ahí a ver qué pasa). Pues eso, que nos fuimos por ahí y, de purita casualidad, ¡encontramos de nuevo el coche azul! A partir de ahí, todo bien; viernes, siete de la tarde, de noche y con mucho tráfico, pero todo bien. Llegamos a casa hora y media después de haber salido de casa de Vane... pero sanas y salvas. Bueno, la pobre mamá tenía los brazos doloridos desde el cuello hasta la punta de los dedos, de la tensión... Ah, hay que decir que íbamos sin teléfono móvil.

En fin, menuda aventura, ¿eh? Estas fotos las hizo Vane con su cámara nueva durante la sobremesa.



jueves, 3 de diciembre de 2009

Lola y la Navidad

Hoy papá ha venido a buscarme al cole y se ha fijado en que tenía purpurina en la cara.


- ¿Y esa purpurina, Lola?
- Es que hoy hemos hecho la estrella de Navidad.
- ¿Y estáis haciendo un Nacimiento?
- Sí.
- ¿Con la virgen María y el niño Jesús?
- No, con la profe Rocío.

Dieta sana

Los expertos en nutrición aseguran: «Toda dieta sana incluye el consumo de vegetales crudos». ¿Qué pasa? ¿Vais a decirme que esta planta bonita que adorna nuestro salón no es un vegetal? ¿Acaso es un animal o un mineral? No, ¿verdad? Los expertos hablan de vegetales, ¿cierto? Pues digo yo que valdrá cualquiera... No es una interpretación errónea; es una interpretación literal. Si no me puedo comer el anturio, los expertos deberían especificarlo de algún modo, por ejemplo: «Toda dieta sana incluye el consumo de vegetales crudos, excepto anturios».


Elenita

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Mamá y la Navidad

El año pasado, mamá por fin entró en razón y se convenció de que no puede comprar año tras otro adornos de Navidad en cantidades industriales, como si cada año fuera el primero. Le hemos dicho que como no tenemos el árbol del Rockefeller Center (ni el espacio, eso es más que obvio), si sigue comprando bolitas el abeto plastiquero-aunque-muy-aparente podría hacer un agujero en el suelo y todos nosotros, incluido el árbol con las mil bolas, tendríamos que pasar la Navidad en casa del vecino de abajo (que no creemos que quiera otro árbol y una familia completa sentadita a su mesa en Nochebuena). Primero se resistió y dijo que su intención no era cargar el árbol hasta los topes... Ella se inclinaba más por sustituir unos adornos por otros... Pero, mamá, eso tampoco se puede (si la dejáramos, renovaría el salón cada seis meses).

En fin, que las Navidades pasadas decidió, a regañadientes, que cada año tendríamos tres únicos adornos nuevos; dos de ellos serían idénticos (y ella misma los personalizaría para Elenita y para mí) y el tercero... ¡sería el que más le gustara del árbol de la tía Laura! (mamá siempre ha sido un poco ladronzuela... aunque supongo que ya lo sabéis todos los que escondéis las cositas que pueden gustarle cuando va de visita...). Tengo que decir que el año pasado «robó» el adorno con el permiso de la tía Laura, las cosas como son. Y se portó bien, porque se habría llevado tres o cuatro (los adornos de la tía Laura son chulísimos).

Nuestros adornitos de este año son éstos. Ha bordado nuestras iniciales y el año. Igual que en los del año pasado. Tía Laura, prepárate que ahí llega mamá...

Mmm... El espíritu navideño empieza a inundar esta casa... A ver si este puente ponemos el arbolito y el belén...

Antón y sus hermanos

Ayer por la tarde, mamá y yo jugábamos con Antón, el nenuco pelón que me regalaron por mi cumple porque a mi otro bebé (uno que me regaló Laia porque tenía un ojo pipa) se le habían roto los dos brazos y tuvo que irse al hospital para siempre. Por cierto, no sé por qué Antón vino todo vestidito de rosa si se llama Antón, pero bueno. Decía que mamá y yo jugábamos con Antón.

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¿Sabes, mamá? [con un acento gallego tan cerrado que mamá sonríe]. La hermanita de Antón se llama Ele.
Ah, como tu hermanita.
No, como mi tía Ele. Mi hermanita es Elenita.

[pasa un ratito]

¿Sabes, mamá? [con un acento gallego tan cerrado que mamá sonríe]. El hermano de Antón también se llama Antón.
Qué raro. Los hermanos no se pueden llamar igual porque entonces es un lío.
¿Qué lío?
Imagínate que Elena y tú os llamáis Lola y Lola.
Mmmm.
Imagínate que llama la abuela por teléfono y me dice: «¿se puede poner Lola?».
Mmmm.
¿Qué Lola se pone al teléfono?
Mmmm. ¿Sabes, mamá? [con un acento gallego tan cerrado que mamá sonríe]. Como Antón no tiene abuela entonces su hermano también se llama Antón.
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¡¡ Sí señor, dándolo todo !!


Para M A M Á

Que hoy está un poco regu...
Vamos a cantar todos con ella esta canción, que sabemos que le levanta el ánimo.

Hotel California

Es la canción que elige siempre que tiene que cantar en directo (por ejemplo, en una reunión familiar o en las pocas ocasiones que ha ido a un karaoke). Mirad, mirad... el día antes de su boda, en la fiesta en El Náutico, lo hizo así de «shatal». Igualito que The Eagles, ¿eh? Pero si al principio ¡ni siquiera se reconoce de qué canción se trata!




martes, 1 de diciembre de 2009

La prima Claudia... se sale

En vista de que la prima Claudia no actualiza su blog, tendremos que ser nosotras las encargadas de enseñaros una foto para que veáis todos cómo está de hermosota. Ay... si era nada y menos cuando nació...

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