martes, 27 de abril de 2010

El hada acaramelada


El hada acaramelada,
de pequeña atolondrada
pues soñaba con ser hada
de cucurucho y varita.

Su madre, doña Rosita,
dándole beso tras beso,
le dijo: ¡nada de hada,
que ya no se lleva eso!

¿Cómo vas a ser un hada
con ese flequillo tieso
y esos ojitos de ratón,
si ya no se lleva eso?

Somos pobres, no hay castillo,
tu padre suda en el trillo,
yo sudo en el lavadero...

(La niña lloró sobre la cesta de ropa,
y la cesta se llenó de pipas y caramelos)

Con un periódico se hizo
un cucurucho muy tieso,
de esta forma se sentó
a la puerta del colegio.

Con su cesta milagrosa,
con su varita de fresno
para espantar a las moscas
del puesto de caramelos.

¡Todo gratis, todo gratis!,
se leía en un letrero.

Gloria Fuertes

Pues ahora nos gustan regustan las hadas... La amiga de papá y mamá Silvia nos regaló este cuento para hacer nuestras propias hadas y así abrimos sin remedio la caja de... las hadas, en la que hay hadas del bosque, hadas madrinas, hadas acarameladas...


Novia del campo, amapola

Novia del campo, amapola
que estás abierta en el trigo;
amapolita, amapola
¿te quieres casar conmigo?
[...]
Juan Ramón Jiménez


Es que ya domino todas las técnicas pictóricas habidas y por haber. Últimamente pinto campos de amapolas, y eso que nunca he visto ninguno. Por alguna razón vienen a mi mente y un-no-sé-qué me obliga a pintarlos. Mamá recuerda los campos inmensos de amapolas como algo propio de todo viaje... como el olor del Rex (¡el abuelo fumaba con cuatro churumbeles en el coche!), como las peleas en «el pulguero», como los «gómitos» en cadena... Ahora ya no vemos amapolas, aunque mamá cree que es porque no se dan de Madrid hacia arriba... ¿Las veis los que viajáis al Sur?


Flores silvestres


Y yo me pregunto:
¿qué recogen los NIÑOS con O cuando salen de paseo?

Quedamos en Los manzanos

Hace dos «gomingos» amaneció un día precioso de sol, así que decidimos quedar con unos amigos para comer. Papá dice que madrugar en La Coruña puede tener algún que otro peligro: miras por la ventana y hace un día tan bueno que enseguida lo organizas al aire libre; entonces, «re depente», se nubla, se nubla, se nubla y tu ahí, con una reserva para comer en una terracita... Menos mal que esta vez la lluvia nos dio una tregua y no llovió hasta que nos fuimos...

Este sitio nos gusta mucho. En realidad es un camping pero el restaurante está muy bien (porque hay croquetas, básicamente). Es muy familiar y los niños tenemos «prau» más que de sobra para correr todo lo que queramos.



Cris es algunos meses más pequeña que yo...
y algunos centímetros más alta

Yo no tengo problema en irme con cualquiera...
eso sí, siempre que papá no coja a nadie mientras...


lunes, 26 de abril de 2010

Por cierto...

El último día de Semana Santa hizo así de bueno... Cachis, qué mala suerte tuvimos... Por lo menos pudimos secarnos un rato al solete y correr descalzas por la arena...



Con estas manitas...

Este sábado, como todos, tocaba madrugón. Pero este sábado, NO como todos, el madrugón le tocaba a mamá. Así que nos levantamos las tres niñas de la casa, la mayor con taaaaanto sueño que echó cuatro cacitos de «cinco cereales gama súper fibra» al café, que se fue por el fregadero de inmediato, naturalmente.
Después de desayunar, de ver dibus un rato y de no sé cuántas cosas más (de diez minutos cada una, para desesperación de mamá), nos pusimos manos a la obra.

Manualidad de este fin de semana: PULSERITAS BONITAS


:: Material necesario ::

Lo más importante, la «materia prima»: tubito de PH
(lo hay en todas las casas)

Tijeras, velcro, témperas de colores,
pinceles, cola blanca y adornitos

  1. Recortamos tiritas de cartón de distintos anchos y las pintamos de los colores que más nos gusten, con mucho cuidado de no mancharnos mucho.



  2. Esperamos pacientemente a que se seque la pintura... ¿Mamá ya? ¿Mamá... ya?


  3. Adornamos cada pulsera con los abalorios que prefiramos: flores de plata, estrellas de oro... Todo digno de una princesa como yo. Ponemos un trocito de velcro, para que se cierren bien... et voilà!



23 de abril: día del libro

Uf, todos los días importantes vienen seguidos...

Toda esta semana ha estado dedicada a la lectura. En el cole, todos los días ha venido algún papá a contarnos un cuento; cuando los míos se apuntaron, les dijeron que ya eran muchos y que mejor en otra ocasión... qué pena... mis compis se han quedado sin la versión de papá de Pedro y el lobo, que es divertidísima. El miércoles fuimos en autobús a la biblioteca municipal, a ver al pájaro Ole...; nos dejaron llevarnos un cuento al cole y nos dieron los papelitos para hacernos el carné.

Y el viernes, día del libro de verdad, mamá hizo una rosa para todos (por eso de la tradición catalana)...

Después de merendar, hicimos una breve excursión familiar a la librería. Mamá puso una única regla: cada uno puede elegir un solo libro. Papá se decidió por una guía de ópera, Elenita se lanzó a por un cuento de animales con ruiditos y a mí me cegó este cuento de Cenicienta con un montón de imanes.




¿Y sabéis qué? Mamá fue la única que no cumplió la norma, y eso que la puso ella. Fue incapaz de decidirse por un libro y ¡se llevó tres! De esos tres, el que más le ha gustado es el único al que no tenía echado el ojo. Es uno de esos cuentos que ella llama «camuflados», que parecen cuentos para niños pero que en realidad son libros preciosos para cualquiera. Mamá explica que, como ahora no tiene tiempo para leer mucho, se contenta con ver dibujos bonitos que ilustran historias más bonitas todavía. El cuento elegido esta vez, La gran fábrica de las palabras, es una historia de amor enorme que consiguió, en dos minutines de nada, que el corazón le diera un vuelco. En el blog de la ilustradora podéis ver una presentación de las imágenes del cuento, para que veáis que no mentimos... La historia, es mejor que la leáis.



Existe un país donde la gente casi no habla.
Es el país de la gran fábrica de las palabras.
En ese extraño país, hay que comprar y tragar las palabras para poder pronunciarlas.



22 de abril: día de la Tierra

¿Pero de qué tierra? ¿La del perejil vale?

Mamá decidió que sí valía ya que, al fin y al cabo, es nuestro granito de arena para cuidar el Mundo, nuestra mini iniciativa de autoabastecimiento casero (porque no tenemos sitio para plantar lechugas ni zanahorias... ni manzanas ni melones...). Entonces, ¡hay que celebrarlo! Pintamos unas piedras y se las regalamos a los perejiles que, por cierto, se llaman Pérez, Gil y Caponata.


Los perejiles siguen cada vez más altos, no vayáis a creer... Sin embargo, el crecimiento ya no es tan espectacular como los primeros días y por eso ya no publicamos fotos diarias.

martes, 20 de abril de 2010

Ratón rotulador...


Hoy mamá se ha acordado de esto....
Que levante la mano el treintañero que no los tuviera...
¿Qué hacía el gato? Si no lo sabes, no los tuviste...

lunes, 19 de abril de 2010

Ya, bueno, mucho «usted no es un bebé»...


...pero el caso es que Elena duerme así siempre que tiene fiebre...
Y si le echas la mantita por encima, bien que estira las patucas...



19 de marzo: día del padre

Enero, febrero, abril, marzo... ¿Ah, que no? Bueno, perdón, es que todavía no me sé muy bien el orden de los meses y algunos me bailan un poco...

Esta entrada tendría que haberse publicado hace exactamente un mes. Pues nada, más vale tarde que nunca.

Esa mañana, dejamos que papá durmiera y después le llevamos el desayuno rico y los regalitos a la cama.




Menuda foto de papá... Él es muchísimo más guapo, ¿eh? Toma, papi, para contrarrestar...


Menuda rosa...

El otro día, mientras paseaba a Chimo, mamá encontró esta flor.


Parece una rosa, ¿verdad? Por lo menos, familiar cercano.
¿Qué tamaño creéis que tiene?
¡Es enena! La rosa más pequeña del mundo

Es una ROSA DE PITIMINÍ-MINÍ-MINÍ-MINÍ


Sí, esa mano viejuna es de mamá y sí, ella también ha flipado...


Mira, como el abuelo Pepe


Arcoiris, rainbow, arc-en-ciel, arco da vella




Maluras de pascua

Ya os hemos contado que la Semana Santa empezó con Elenita mala... A los tres días, fue mi turno... un virus estomacal diagnosticado por papá y mamá, que se negaron a llevarme al médico para «desplazados» del Grove y se limitaron a darme arrocito cocido y litros de suero... Puaj.



Después, le tocaba a Claudia; no iba a ser ella menos. Fiebre y flemitas pero muy buen humor. Hala, en pañalote todo el día.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...