lunes, 31 de mayo de 2010

El «elenés»


El mal llamado idioma «elenés» en realidad no es un idioma, pues yo soy la única persona que lo habla en el mundo entero. Podríamos decir que es un dialecto y, más concretamente, un idiolecto; «idiolecto» es el término utilizado para designar la forma de hablar característica de cada persona y se manifiesta en una selección particular del léxico y de la gramática, así como en palabras, frases y giros peculiares y en variantes de la entonación y la pronunciación (eh, dice mamá que de algo tenía que servirle la matrícula de honor que sacó en lingüística). Dicho esto, pasemos a describir algunas de esas peculiaridades que hacen del «elenés» un dialecto único.

El elenés tiene un léxico muy limitado por lo que está plagado de palabras polisémicas (es decir, una misma palabra para designar un número ilimitado de conceptos). Esto dificulta enormemente la tarea de discernir a qué quiere referirse el elenoparlante (es decir, yo). Aconsejamos al elenófono que preste mucha atención al contexto, ya que a veces es la única pista de la que dispondrá. Lo entenderéis a continuación.

El elenés agrupa los conceptos y les asigna una única palabra. En algunos casos esta agrupación/asignación sigue algún criterio racional y en otros, los más, es completamente aleatoria. Veamos a continuación algunos ejemplos de esto:
  • Nana: colonia, pijama, manzana, hermana.
  • Papa: zapatillas, pelota, pupa, patata.
  • Babe: biberón, babero, coche, abrigo.
  • Tata: galleta, pegatina, horquilla, muñeca
Por el contexto se debe deducir, por tanto, qué quiero decir. Aquí tenéis algunos ejercicios prácticos (nivel principiante):

Me señalo la rodilla y llorando digo: papa. ¿Qué me pasa?
  1. Pupa
  2. Patata
  3. Zapatillas

Después del baño, mientras mamá me peina, señalo la repisa y repito: nana, nana, nana. ¿Qué quiero?

  1. Pijama
  2. Manzana
  3. Colonia

El elenés, como resultado de la tremenda curiosidad del elenohablante (es decir, yo), está en continua evolución e incorpora cada día nuevos conceptos, eso sí, siempre a uno de los grupos de palabras existentes, por ahora. Esta mañana, por ejemplo, le he preguntado a mamá:

- ¿Qué ye? (que significa ¿esto qué es?; muy asturianín, por cierto).
- Unas gafas.
...
...
- ¡Nana!
Así, el grupo «nana» ahora incluye colonia, pijama, manzana, hermana y gafas. Y suma y sigue.

Aunque pocas, el elenés incluye también algunas palabras monosémicas, por ejemplo (tutu: sugus, nono: teléfono, babua: agua, TO...[pausa larga]...TA: tonta.

Y si queréis recordar cómo hablaba Lola, aunque un poco mayor que yo ahora, aquí podéis verlo. Por cierto, Lola y yo no hemos coincidido prácticamente en ninguna palabra. Sin embargo --casualidades de la vida porque nunca escuché a Lola utilizarla--, las dos nos decidimos por MANA para decir almohada, objeto sin el que ninguna de las dos podemos vivir... perdón, dormir.

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