lunes, 19 de diciembre de 2011

COLD DOG



Cuando mamá era pequeña y Póker dormía en el jardín, ella y los tíos se lamentaban del frío que pasaría el pobre, ahí fuera en la gélida noche del invierno serrano madrileño. Los abuelos les consolaban: «No tiene frío; ¿no veis que lleva un abrigo de pieles?». Pues nuestro Chimo también tiene un abrigo de pieles y no hemos visto jamás un perro más friolero... Y eso que no duerme a la intemperie. En casa de los abuelos se pega tanto a la chimenea que parece que va a meterse dentro... el día menos pensado sale ardiendo... En casita, mirad lo que hace en cuanto alguien enciende el aparato ese de aire caliente... Es que NO FALLA.




martes, 13 de diciembre de 2011

1.000.000 mimos, 10 uds. besitos y 365 abrazos


Después de un puente de la purísima pasado por agua, lo único que hemos sacado en claro ha sido un resfriado familiar compartido que se ha manifestado de forma leve en todos nosotros; ninguno está en la cama y todos seguimos haciendo vida normal, pero no nos encontramos del todo bien. Necesitamos mimos y besos y mucho amor... Hoy sería el día perfecto para recibir una cajita de las de la campaña Todo lo demás es prestado. ¿La conocéis? Sirven para regalar mucho amor a la vez que se colabora con una obra social, la obra de San Juan de Dios. Amor y solidaridad; qué dos cosas tan bonitas... y en Navidad, más.



Hace dos años, después de ver esta iniciativa en un telediario, mamá buscó en Internet; entonces solo estaba en marcha en Barcelona y no había posibilidad de colaborar online ni nada parecido. La semana pasada, dando una vuelta por el centro comercial Marineda de La Coruña (más bien mil vueltas, porque mamá se aturulla en los centros comerciales y no se orienta nada) pasó al lado de un stand provisional de esta campaña solidaria y se llevó puestas las tres cajitas pequeñas: 1.000.000 mimos, 10 uds. besitos y 365 abrazos. No son baratas (5 euros cada una) pero nos parece el dinero mejor invertido estos días.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Viernes de cuento: El libro de las pequeñas cosas de Nina


"Este es un libro para cosas pequeñas:
las pequeñas cosas de Nina.
Valen cosas que encuentres,
cosas que colecciones,
cosas que hagas tú mismo,
cosas que dibujes,
cosas que te dé la gente,
cosas que quieras guardar en este libro...
Pero lo más importante es que sean cosas PEQUEÑAS.
Si lo que quieres es coleccionar cosas grandes,
consigue una caja".

Este viernes tenemos un libro especial que hemos conocido a través del magnífico blog sobre literatura infantil Soñando cuentos, que mamá sigue desde hace muuuucho tiempo. Se trata de El libro de las pequeñas cosas de Nina, de la editorial Gustavo Gili. Como podéis leer en cualquiera de estas dos páginas, es un libro de actividades, pero no uno cualquiera, no; también es una obra de arte en sí, porque el autor es el reconocidísimo artista pop Keith Haring. ¿Quién no ha visto alguna vez su obra reproducida en láminas decorando las paredes de algún bar, por ejemplo? ¿A que os suena?


La historia del libro también es muy bonita. «Además de ser un estímulo para la creatividad e imaginación de los niños, El libro de las pequeñas cosas de Nina es el reflejo de una historia de amistad entre el artista plástico estadounidense Keith Haring y Nina Clemente, la hija del pintor italiano Francesco Clemente. En 1988, en ocasión del séptimo aniversario de Nina, Keith Haring le hizo un regalo extraordinario: un ejemplar artesanal único de este libro. Más tarde, en 1994, la obra se comercializó en edición facsímil en los Estados Unidos y, en la actualidad, este libro cuenta con ediciones en italiano, francés y portugués a las que se suma esta nueva edición, que pone el libro a disposición del público hispanohablante. Nina ha cumplido 30 años, vive en California y es chef».



¡Ah, bueno! Y hablando de libros de actividades distintos y originales. El día en que la casa de los abuelos se convirtió en galeón pirata por unas horas, las amigas de mamá Sita y Pez+Rafa me regalaron La cocina de dibujos, de Hervé Tullet, ese señor conocido como el mago de los libros de preescolar del que nos hemos declarado auténticas fanáticas en más de una ocasión (nos encanta que algunos toméis nota cuando nos leéis...). Sobran las palabras; ¡a cocinar se ha dicho!




Y así, a medida que nuestra biblioteca crece y crece, mamá tiene que recurrir a su ingenio y a muchos blogs para poder guardar todos los cuentos ordenaditos y a mano.


martes, 29 de noviembre de 2011

La ratona Tica

Entre cuentos de verdad y cuentos de memoria, cuentos de dibujos, cuentos en inglés y cuentos soñados, seguimos divirtiéndonos inventando nuestros propios cuentos; algunos ―los más― son tan disparatados que seríamos incapaces de repetirlos... Ni siquiera podríamos reproducirlos con un 10% de precisión... Otros los contamos una y otra vez y, cada una de esas veces, nos creemos genuinamiente que es la primera y nos sorprendemos de nuestra asombrosa agilidad inventiva. A veces, sobre todo durante los viajes largos en coche, jugamos a que papá y mamá nos digan tres palabras con las que tenemos que hacer un cuento; por ejemplo, «tenéis que contarnos un cuento en el que haya una rana, un pintalabios y un cohete» (les encanta ponernos las cosas difíciles). Si estamos inspiradas, se nos ocurren historias muy divertidas y enseguida montamos a la rana en el cohete para que vaya a pintarle los labios a la luna antes de que se haga de noche; otras veces, en cuanto nos hemos inclinado por la opción más obvia (es decir, cuando la rana ya se ha pintado los labios), simplemente no sabemos qué hacer con el dichoso cohete.

En el cuento de hoy, queríamos hacer un homenaje a algunas amigas de la guarde de las que todavía nos acordamos mucho... ¡Quién lo diría! Tan «jóvenes» y ya hemos dejado amistades por el camino... Además ―después de haber visto con sus propios ojos a algunos bebés manejando el iPhone mejor que el chupete―, a mamá le preocupa un poco nuestro grado de ignorancia en materia de nuevas tecnologías; por eso, para hacer este cuento hemos tenido que sentarnos delante del ordenador, mover el ratón, grabar nuestra voz y oírla después... Hemos necesitado la ayuda de mamá, claro, pero ya vamos entendiendo algunos conceptos y descubriendo todo lo que se puede hacer con esta maquinita mágica.


Para Oli y su mamá rubia

Hace un mes que Olivia cumplió un añito y, aunque no pudimos ir a soplar la tarta con ella, desde La Coruña le mandamos un paquete que podía abrir con la condición de que lo compartiera con su mamá, la tía Analita. En el paquetito, que llegó a Madrid justo a tiempo, nosotras metimos un montón de besos y mil abrazos; como pesaba poco y la caja era grande, mamá metió además algunas cosas que sabía que también les gustarían a las dos; para la rubita mayor, una lámina enmarcada y el libro Nine stories about love (ilustrado por Ana Ventura), y para la rubita pequeña, una guirnalda de tela para adornar su habitación o su cunita, unos sellitos con su nombre y una sorpresa que ya era hora de que le tocara.


¿Qué habrá en el paquete? ¡Una muñeca! Esta vez, porque era una fiesta de cumple y había que ir guapa, mamá se atrevió a vestir de nata a la muñeca; le puso una camisa y una falda y ¡hasta zapatos! Los lazos de las coletas a juego y lista para disfrutar de la fiesta preciosa que Analita y Germán prepararon para Oli en su primer cumpleaños.


Aunque nos encanta recibir regalos ―para qué vamos a mentir―, hacerlos nos gusta... ¡MUCHO MÁS!

viernes, 25 de noviembre de 2011

El dragón Chin



Además de leer y mirar cuentos, también me gusta mucho contarlos a quien quiera oírlos. Me encanta aprenderlos en el cole para después contarlos en casa una vez y otra, y «otra vez, que se me olvidó algo importante». La profe S nos ha enseñado el cuento El dragón Chin y, ahora mismo, es mi cuento preferido del mundo.



Preparados, listos... ¡Navidad!


Este año, un poco antes que el año pasado y desoyendo las normas no escritas que regulan las fiestas navideñas en esta familia, mamá ha decidido por su cuenta y riesgo hacer unos adornos para el árbol, o para decorar algún paquete, o para regalar a las profes... Se excusa diciendo que no es más que un ensayo, para ver si quedan bien o tiene que pensar en otra cosa. Mamá, que te conocemos... Mmmm, parece que le gusta el resultado. Los materiales necesarios son muy básicos y los tenía todos a mano, de modo que no pudo esperar para ponerse manos a la obra.


Todo empezó cuando encontró este vídeo en el que explican cómo hacer miniluces de Navidad con bastoncillos de algodón para decorar tarjetas y paquetes navideños, o un miniárbol, o incluso una tarta. ¿Conocéis el sitio Web The crafty crow? Pues si os gustan las manualidades, no podéis perdéroslo.

Viernes de cuento: Superhéroes en apuros


Hoy traemos un libro muy divertido que reúne «10 cuentos para dibujar sonrisas». Cada uno de ellos hace referencia a una situación en la que todo hijo de vecino nos hemos visto en alguna ocasión: seguro que alguna vez te ha dado miedo la oscuridad. ¿A que alguna vez has llorado y has pensado que el mundo se acababa por haber perdido tu juguete favorito? Estoy segura de que alguna vez te has hecho una pupa que dolía más que ninguna otra... Pues estos cuentos nos refrescan la memoria:

¿Sabes que tienes un superhéroe dentro? ¡Sí! Todos los niños y niñas lo tienen. Pero hay momentos en los que, sin saber por qué, tus superpoderes parecen esfumarse... Como cuando la oscuridad nos da miedo, cuando nos hacemos una herida, cuando tenemos que ir al médico... No te preocupes, aunque lo parezca, tus superpoderes siguen ahí... Sólo tienes que dejar volar tu imaginación. En ese momento cosas increíbles empiezan a ocurrir: la doctora se transforma en un hada curalotodo, las lágrimas llenan las piscinas de los rapónchigos y los fantasmas... ¡asustan en minifalda! Con una buena dosis de imaginación y buen humor, los problemas se vuelven pequeños y nos convertimos de nuevo en verdaderos superhéroes.



martes, 22 de noviembre de 2011

Nuestro «acuarius»


Mañana miércoles voy de excursión a La casa de los peces y este fin de semana hemos dedicado algún rato a hablar de todos los animales marinos que allí veré. Cuando Lola hizo esta misma excursión hace dos años, cuando era un tambor, hicieron una pecera muy especial, ¿os acordáis? Podéis verla aquí y aquí. Esta vez, entre las tres, hemos hecho un pequeño acuario. Nos ha servido de inspiración este que hemos visto en Made by Joel*. El material necesario se limita a una caja de zapatos (nosotras usamos una pequeña, de unos zapatos de Lola), pinturas, tijeras, cúter, hilo, botones, una piedra o unas conchas... En fin, nada que no haya en una casa o que no se pueda conseguir o incluso sustituir fácilmente.


Lola y yo coloreamos a los habitantes a los que decidimos dar cobijo: un pez gordo, un pulpo bocazas, una tortuga con los labios pintados y una estrella de mar arcoiris. Lo pasamos muy bien y los cuatro ya nadan tan tranquilos en las cálidas y limpias aguas de nuestro acuario.


Made by Joel es el blog (en inglés) de un papá que nos enseña tooooodas las manualidades que hace con sus hijos o para sus hijos. Nosotras ya lo conocíamos y, en esta ocasión, hemos tenido la suerte de llegar a tiempo para participar en el sorteo de un ejemplar firmado por Joel de su libro Made to play que ofrece {con botas de agua}; si no nos toca, lo pediremos sin ninguna duda a los Reyes Magos.

Las «mandarinas de cara» de toda la vida

¿Es que se os ocurre un nombre más descriptivo? Además, las «mandarinas de cara» pueden ser mandarinas, clementinas, satsuma o cualquier otro tipo de esta fruta. Esta nueva clasificación botánica paralela y no excluyente denominada «Citrus nobilis: categorías según Lola» no es nada científica y no atiende a características taxonómicas, como el género o la especie, sino a la reacción anatómica (particularmente de los músculos faciales) que provoca el primer gajo en la persona que lo come: ¿pone cara o no pone cara? Esa es la cuestión. Ni que decir tiene que se trata de una categorización del todo subjetiva... De hecho, papá y mamá jamás parecen estar de acuerdo sobre los aspectos cualitativos (sabor, dulzor, facilidad de pelado, textura, grado de juguito, número excesivo de pipos...) de una simple mandarina... ¿De verdad da para tanto el asunto? ¡Si es una mandarina! ¡Qué pellejuda y qué pipos! ¿Es de cara o no es de cara? Mamá es bastante más exigente que papá y casi siempre encuentra algún pero a la mandarina que ha elegido antes concienzudamente; por eso, la fórmula de una sesión mandarinera suele ser la siguiente:

Total vitaminaCpapá = vitaminaCpapá + (vitaminaCmamá – vitamina C2 gajos)


viernes, 11 de noviembre de 2011

Cómo «se hace» un bebé

Ya tengo cinco años y es normal que empiece a despertarse en mí la curiosidad por determinados temas y comience a plantearme algunos de los «insondables misterios de la vida». El día de mi cumple, volvíamos de inglés; llovía, era de noche y había un atasco tremendo. Mamá empezó a contarme la misma historia de todos los años (lo habrá heredado de la abuela Lola): «Lola, hoy hace cinco años que, después de nueve meses, pensaste que la barriga de mamá se te había quedado pequeña. Empezaste a dar patadas para que mamá se enterara de que ya tenías ganas de dormir en una cunita para poder estirar las piernas y bla, bla, bla». Cuando mamá terminó su relato, le dije: «Ya, ya, pero lo que yo no entiendo es cómo apareció mi semilla en tu barriga». Mamá titubeó... dijo que la puso papá e inmediatamente intentó desviar el tema: «entonces la semilla empezó a crecer, le salieron brazos y piernas y luego deditos...». Ya, ya, pero ¿cómo la puso papá?... ¿Se metió dentro?... Los coches de delante empezaron a avanzar y mamá me dijo que tenía que concentrarse en la carretera... baños... cenas... dientes... cama... No volvió a acordarse de nuestra conversación inacabada. Yo he indagado por mi cuenta y he abierto una nueva línea de investigación, porque me parece a mí que mamá tampoco lo tiene muy claro...


Viernes de cuento: Arriba y abajo

Hoy inauguramos una nueva sección: Viernes de cuento. En principio, nuestra idea es hablar cada viernes de un cuento que nos guste, que tengamos o que queramos tener.


Este viernes nos gusta mucho el ilustrador y narrador irlandés Oliver Jeffers. En el libro (que nosotras ya tenemos) Arriba y abajo, narra la aventura de dos amigos sin nombre, un pingüino y un niño; el empeño del primero por cumplir un sueño y el apoyo y la ayuda del segundo para que su amigo lo consiga. El pingüino decide que quiere volar y no lo va a tener nada fácil. ¿Lo conseguirá? ¿Permanecerá el niño a su lado a lo largo del camino?


El niño y el pingüino se hicieron amigos en el cuento Perdido y encontrado y, desde entonces, no han vuelto a separarse. Este año, haciendo una excepción, en lugar de pedir a los Reyes Magos el cuento les pediremos «la peli»: el corto de 24 minutos Lost and found. Mirad qué pinta buena tiene.



Elena

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Feliz cumpleaños, Lola

Lolecha, hoy cumples cinco añazos... Cómo pasa el tiempo. Dicen papá y mamá que hace nada eras tan pequeña... Piensan en lo que tardaste en llegar y lo rápido que se olvidaron del dolor y «la hora» eterna. Se acuerdan de los nervios [peleas] de las primeras noches en casa, como padres primerizos: «Tendrá hambre...». «¿Cómo va a tener hambre si comió hace media hora?» (adivinad quién decía qué; es fácil). Recuerdan el primer bañito, con cura del ombligo incluida y la ayuda impagable de la tía Laura... Parece que te están viendo en tu gandulita, durmiendo tranquila durante el día con cara de estar tan a gusto... Y mírate ahora, justo cinco años después: tan alta y tan mayorcísima y tan divertida y tan charlatana y tan buena y tan tantas otras cosas. Lola, que cumplas todos más... Te queremos mucho.


Cuando te hicieron esta foto apenas hacía tres horas que papá y mamá te abrazaron por primera vez. Debe de ser la segunda o tercera foto que te hicieron (entonces no podías adivinar que tus padres, a partir de ese día, nunca dejarían la cámara en casa y jamás pararían de hacer fotos y más fotos).

Una petición, un asunto pendiente y una idea de regalo

Lo primero de todo y antes de que se nos olvide, la petición... Un RUEGO encarecido de pirata a pirata: ¿alguien tiene fotos buenas del cumple? Como suele ocurrirnos en los acontecimientos importantes, las fotos de mamá no valen mucho. Sed buenos, por favor. Mandadnos alguna...


Y ahora, lo que teníamos pendiente... El otro día, al presentar la nueva colección de mamá, comentamos que el abuelo Pepe coleccionaba abridores y que procuraríamos acordarnos de hacer una foto a la «cole» la siguiente vez que fuéramos a Madrid. Pues nos hemos acordado y aquí está. ¿A que impresiona un poco? Hay abridores de todo tipo y para todos los gustos: bonitos y feos, de metal y de plástico, de lugares visitados, de animales, de marcas, de guitarras, de «partes del cuerpo»... El mar representado por infinidad de anclas y nudos marineros; la moda presente en forma de sombreros variados... ¡Incluso hay un abridor de Homer Simpson! Esta mesa gigante está en el sótano, que es donde hacemos todas las celebraciones invernales.


Y por último, la idea de regalo. ¿Os gustan los vinilos decorativos? ¿Por qué no personalizarlos? El de la foto fue un regalo de Navidad que decora la cocina de los abuelos desde hace tres años. Mamá y los tíos dedicaron algún tiempo a reunir tooodas las frases y expresiones que se han repetido una y mil veces alrededor de la mesa familiar y que les han hecho reír mucho, mucho, mucho (y algunas llorar, que lo de la coliflor fue todo un drama). Normalmente, el lector ajeno a la familia (como el repartidor de BoFrost que lee distraídamente mientras espera a que la abuela baje con el monedero) no entiende ni una palabra y desde luego no se explica qué gracia pueden tener todas esas letras pegadas en el cristal... «¿sacad, niños, sacad?», «¿un James a la pati... qué?»... Lo único que puede hacer el pobre BoFrostero o similar es poner cara de póker, plegar la caja de congelados, decir «listo, señora» o una coletilla similar y marcharse como si nada... En fin, que mamá podría contaros la anécdota de todas y cada una de estas frases míticas que, por supuesto, a ella SÍ le hacen mucha gracia...


jueves, 3 de noviembre de 2011

Cumpleaños PIRATA

¡Se acerca el día! Allá por el mes de agosto, decidimos que este año celebraría mi cumple (5) con el primo Rodri (7) en Madrid y esa ensoñación de dos primos que se adoran, entonces tan lejana en el tiempo, parece que por fin se está materializando. La prima Laura (1) también cumple en noviembre, de manera que le hemos hecho un hueco y se ha sumado al grupo de «cumpleañeros de otoño». El lugar de la celebración estaba claro desde el principio (de hecho, si la abuela se hubiera negado no habría celebración): la casa de los abuelos. Una cosa menos en la que pensar. Entonces nos quedaba decidir el tema de la fiesta: los piratas. Todos los piratas (menos los informáticos y los que surten al top manta) serán bien recibidos: lobos de mar, bucaneros, patapalos, barbanegras y rojas y azules, corsarios, filibusteros... Y ya está nuestra parte del trabajo hecha. Ahora, lo dejamos todo en manos de los mayores. A los que hayáis recibido esta invitación por correo ¡OS ESPERAMOS! A todos los demás, ya os contaremos a la vuelta.


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La ilustración de la invitación la hemos «tomado prestada»... No nos daba tiempo a comprarla y teníamos que enviarla por correo electrónico. Pedimos perdón e incluimos el vínculo a su página aquí.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Tierra... trágate a mamá


A papá y mamá no les gusta nada, nada, que utilicemos «palabras feas» y nosotras, poco a poco, hemos ido desterrando de nuestro vocabulario «palabrotas» como tonta, esto está asqueroso, no me da la gana... «Elena, eres ton... tiluqui...; mamá, no he dicho tonta, he dicho tontiluqui». «Lola, eres una estu...penda». Sin embargo, aunque lo vamos teniendo claro, todavía hay veces que nuestro «celebro» se despista.

El viernes mamá y Elenita se fueron de excursión (¡yujuuu!) a urgencias. Elena se quejaba de un oído y allá que se fueron las dos con la idea de echar la tarde entre toses y estornudos. En la sala de espera no había mucha gente, así que Elena sacó del bolso de mamá a OsitoDeNacer*, con su sabanita y su vaso de agua. «Es que está malito». Una vez que a OsitoDeNacer le asignaron una cama libre, la solícita enfermera Elena se volcó en procurarle con mimo todos los cuidados precisos, sin separarse un segundo de su lecho de enfermo: ahora bebe agüita, ahora toma el Dalsy y NO LO ESCUPAS, ahora agüita otra vez... Desde el otro lado de la sala de espera, un señor con bigote negro, aburrido de esperar, empezó a hacerle monerías a Elena. Primero, en silencio absoluto, se limitó a poner caras raras y a hacer muecas divertidas y Elena, como toda respuesta, se limitó a esconderse vergonzosa entre las piernas de mamá. Después de un rato, el señor con bigote negro empezó a hablar a Ele muy amable: «ese oso está muy malo, ¿eh?», «necesita una aspirina», «¿tiene fiebre el osito?»... Elena le miraba curiosa, pero no se molestó en responder ni a una sola de sus observaciones. Desde el pasillo llamaron al siguiente: «Señor con bigote negro, pase usted». El señor con bigote negro se levantó y, cuando estaba saliendo por la puerta, Elenita miró a mamá y dijo, palabras textuales: «ESTE LOCO SOLO DICE TONTEDÍAS». Mamá no quería ni mirar... Disimula; nanana... ¿Lo habría oído? Ni siquiera se atrevió a regañar a Ele hasta que oyó cómo se cerraba la puerta detrás del señor con bigote negro... Al cabo de un rato dijeron el nombre de Elena. Hala, OsitoDeNacer, sabanita y vaso de agua al bolso; vamos a ver al médico. El señor con bigote negro salía de la consulta cuando mamá y Ele entraban y entonces, dando al traste con cualquier esperanza que mamá pudiera albergar (por ejemplo, «por favor, por favor, que el señor con bigote negro sea SORDO»), dijo en tono amenazante/vengativo mirando fijamente a mi hermana:

«TE VAN A PONER TRES INYECCIONES»

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*OsitoDeNacer es el osito que le regalaron a Elenita el día que nació y se ha quedado con ese nombre. Para qué complicarse, ¿verdad? Por cierto, la foto de la mamá «tragada» es de Jorge Pozuelo.
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