martes, 26 de abril de 2011

DIY: botes para lápices


El martes de Semana Santa llovió sin parar. Fue el único día que no pudimos salir de casa así que mamá nos preparó una tarde divertida. Mandó al abuelo al chino a comprar el material que necesitábamos y después de la siesta nos pusimos manos a la obra. Esta misma técnica es la que utilizó para hacer a Elmer.

Material necesario:
  • Vasos de plástico
  • Papel de periódico y cartón
  • Cinta adhesiva de embalar
  • Tijeras
  • Cola blanca
  • Agua
  • Servilletas de papel
  • Témperas y pinceles
  1. Moldea sobre el vaso de plástico el papel de periódico hasta obtener la forma deseada y fíjalo con la cinta adhesiva. Utiliza el cartón para añadir los detalles (por ejemplo, las orejas). Esta parte es algo difícil para los niños; mamá ya la tenía preparada cuando nos despertamos de la siesta.


  2. Mezcla una parte de cola blanca y dos partes de agua. Ahora, nos toca a los niños: pídeles que troceen las servilletas de papel y que vayan cubriendo la figura con los trozos aplicando la cola con un pincel. Conviene aplicar cola antes de poner el papel y sobre este. Es mejor pasarse que quedarse corto. Como veis, aquí también necesitamos algo de ayuda de los mayores; en la foto, el tío Jaime manos a la obra.


  3. Deja secar hasta que esté completamente seco (puedes utilizar un secador para acelerar el proceso si tienes a cuatro niños preguntando cada dos minutos «¿ya está seco? ¿cuándo vamos a pintar el bote?»).


  4. Y llega la parte más divertida: que pinten el bote como quieran. Conviene dejar secar la primera capa de pintura antes de pintar encima (por ejemplo, los ojos).


¡El domingo abrió!

Esta foto os la queremos dedicar ―sin intención alguna de daros envidia― a todos los que os fuisteis de San Vicente el sábado con el cielo cubierto. El domingo hizo un día espléndido y os echamos mucho de menos a todos. El rato de playa habría sido mucho más divertido con Diego, Jimena, Guille, Nicolás, Esther, etc. Aunque tampoco lo pasamos mal en la playa los días de lluvia, ¿verdad? ¿Alguno de vosotros está malito? Mamá dice que es un milagro. Mamás varias que pusisteis el grito en el cielo: si alguno de nosotros se pone malo a partir de hoy, ya no podéis echar la culpa a los «baños vestidos» de la semana pasada.


Misterios de la vida

Algo que nunca entenderemos: ¿por qué motivo, cuando la playa está prácticamente desierta, la gente que llega «de nueva» se pone tan cerca? Luego dirán que había dos niñas insoportables que no paraban de gritar y de jugar y que ellos van a la playa a relajarse y que no han podido y que son sus vacaciones y que menudas vacaciones y que bla, bla bla...

Cuando les vimos llegar y plantar sus toallas a tres metros de las nuestras, papá hizo estas dos fotos sin dar crédito a lo que sus ojos estaban viendo. Es una invasión en toda regla, ¿o no? A papá y mamá les pareció que lo era y no nos regañaron ni una sola de las veces que alzamos un pelín la voz...




sábado, 16 de abril de 2011

Semana Santa

Por fin una Semana Santa que empieza con solito... a ver cuánto dura. ¡Nos vamos a Sanvi! Nos vemos a la vuelta...


jueves, 14 de abril de 2011

et voilà, nuestro Elmer



miércoles, 13 de abril de 2011

Elmer


¿Conocéis este cuento
? Elmer es un elefante distinto a todos los demás elefantes. Elmer es un elefante de colores. De todos los colores. Y todos los demás elefantes son de un solo color: color elefante. Todos se ríen mucho con Elmer (porque es un elefante muy divertido), pero Elmer cree que se ríen de él, de manera que un día, cansado de ser distinto, Elmer atraviesa la selva en busca de un árbol que dé bayas de color elefante... Al final del cuento, la manada instaura «el día de Elmer»: un día al año, todos los elefantes se pintan de mil colores; todos menos Elmer que, durante ese día, es el único elefante de color elefante.


Todos los lunes, algún papá o mamá viene al cole a contarnos un cuento. Pueden contarlo como quieran y utilizar lo que quieran para contarlo... Mamá ha pensado en contarnos Elmer. Yo le sugerí que podía llevar nuestro elefante, el que hizo ella hace unos años y que duerme debajo del ficus... Le pareció una idea estupenda pero antes debe hacer algo; nuestro elefante es de color elefante y mamá prefiere que sea más Elmer. Ya lo tiene todo pensado y mañana mismo os enseñará el resultado. Además de llevar a nuestro Elmer particular, mamá ha pensado en que quizás podría complementar la lectura del cuento con una actividad para nosotros: llevará un dibujo de un elefante de color elefante para cada niño y un montón de cuadraditos de colores para que al final los peguemos como queramos para hacer nuestro Elmer propio.

lunes, 11 de abril de 2011

M A Y O R


Hace un mes largo que Elenita ya no lleva pañal durante el día. Nos enviaron una nota de la guarde en la que, entre otras cosas, aseguraban: «Elenita ya es mayor». Mamá no recuerda qué más decía la nota. Esta frase le pareció demoledora. Porque vale, está muy bien que Elenita ya no lleve pañal; es lo que le toca. Pero mamá, que esperaba leer algo así como «16:00 h: deposición abundante y algo suelta», no estaba preparada para recibir tan de sopetón la noticia de que su bebé, su pequeña para siempre, ya era toda una niña grande.

Le costó asimilarlo un rato y, cuando lo hubo hecho, le quitó el pañal a Elenita. Durante la primera hora, ¡la mona se hizo cinco minipises! Sin embargo, bastó con explicarle una sola vez en qué consistía eso de ser grande y contarle despacito qué tenía que hacer exactamente: «Elenita, cuando quieras hacer pis, lo pides, ¿vale?». Dicho y hecho. Si durante la primera hora hubo que cambiarle cinco veces de pantalón, durante las dos horas siguientes ¡fuimos al orinal veinte veces!

Hoy lo tiene completamente controlado y dentro de muy poquito dormirá sin pañal y mamá y papá no tendrán que comprar pañales nunca más... Con todo y con eso, a mamá le sigue dando un poco de penita...

Un tesoro enterrado

Este fin de semana lo hemos pasado en San Vicente, los cuatro solitos. Ha hecho buen tiempo, aunque nada que ver con el calor de la última semana en La Coruña... que parecía que se acercaba el fin del mundo... es que ni en pleno julio. La cosa es que hemos disfrutado mucho: un poco de playita, que ya iba siendo hora este año, y mucho de comidita rica.

La intrépida exploradora Elena, acompañada de su fiel y querido papi, abandona el campamento base en una peligrosa misión de reconocimiento. De pronto, a escasos veinte metros del punto de partida, divisa un objeto brillante semienterrado en la arena. No hay tiempo que perder. Misión abortada. Ya reconoceremos el terreno en otro momento. Tenemos que volver inmediatamente al campamento para poner el tesoro a salvo. Papi, no mires atrás y corre con todas tus ganas. Si te caes, te levantas. Si me caigo, me levantas.


En una de las fotos de este mosaico efectivamente me caigo, tal como vaticiné antes de iniciar la carrera. Podéis hacer clic para ver todas las fotos algo más grandes, pero aún así aquí la pongo también para que podáis apreciar mejor lo bien que sé aterrizar con toda la cara. Es que hasta levanto una nube de arena...

Mi violeta

Mi violeta cada día está más guapa... Le toca florecer una vez más y esta vez va a darnos más flores que nunca. Mirad esta secuencia de fotos tomadas durante siete días consecutivos. Pondremos las siguientes en la columna de la derecha, como ya hicimos con mi perejil el año pasado. ¿Cuántas flores llegaremos a contar? Fijaos en todas las «bolitas moradas»...









miércoles, 6 de abril de 2011

¿Bailarina o peonza?

El lunes y el martes he estado malita y no he podido ir al cole. Mamá tenía tanto trabajo que he tenido que buscarme la vida para entretenerme... sobre todo los ratos sin fiebre que me encontraba como una rosa... En uno de esos ratos decidí ponerme al día con las lecciones de ballet, que últimamente las tenía un poco abandonadas. Una vez preparada para la acción, un poco de calentamiento y...

DEUX PIROUETTES ET DEMIE...


¡Huy, menudo mareo!


Elenita

martes, 5 de abril de 2011

Babies


Hoy mismo, en el telediario, han mencionado este documental francés de 2010 que narra el primer año de vida de cuatro bebés nacidos en cuatro rincones del mundo: Namibia, Japón, Mongolia y Estados Unidos. Yo, que ya voy siendo mayorcita, ya sé que hay niños en el mundo que no tienen juguetes... ni gafas si las necesitan... a veces, ni tan siquiera tienen comida. Mamá no ha visto el documental completo pero, por los vídeos que ha podido encontrar, le ha parecido que refleja la realidad del mundo de una manera tan tierna que es posible que no me haga mal verlo.



1 grulla

1 grulla para Japón

lunes, 4 de abril de 2011

las 1.000 grullas


Dentro de unos días se cumplirá un mes del terremoto y posterior maremoto que asolaron parte de Japón. Esta catástrofe natural sacudió la vida de todos los japoneses y del mundo entero. Durante los primeros días, abría todos los telediarios del planeta... Ahora se menciona de forma escueta antes de los deportes... Nosotros no nos hemos olvidado y por eso vamos a participar en el proyecto de Makiko: las 1.000 grullas (que ya son muchas más de 2.000).

Descubriendo a Shaun Tan

Hace mucho tiempo que mamá añadió La cosa perdida (del autor Shaun Tan y la editorial Bárbara Fiore Editora) a la lista de libros/cuentos que queremos. Ahora se ha enterado de que La cosa perdida ha ganado el Oscar al mejor corto de animación en la última edición de estos premios. Mirad el tráiler promocional del corto; es muy fiel a las ilustraciones del libro porque lo ha hecho él mismo, claro.


Shaun Tan nació en 1974 y creció en un barrio residencial al norte de Perth, Australia Occidental. En el colegio lo conocían como «el que dibujaba bien», lo que compensaba en parte el hecho de que siempre fuera el último de la clase. Se licenció en la universidad de WA en 1995 con matrícula de honor ex aequo en Bellas Artes y Literatura Inglesa y actualmente trabaja a tiempo completo como artista y autor freelance en Melbourne.

Shaun empezó a dibujar y a pintar ilustraciones para historias de ciencia ficción y de horror en publicaciones menores cuando era adolescente y desde entonces se ha hecho famoso con libros ilustrados que tratan temas sociales, políticos e históricos mediante su imaginario surrealista y onírico.
A mamá también le gusta mucho El árbol rojo, aunque una vez más hemos de advertir de que NO se trata de un cuento para niños demasiado pequeños.




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