lunes, 31 de octubre de 2011

Vaaaale, aceptamos Halloween

En esta casa no somos nada amigos de festejar el día de Halloween, «esa americanada que nada tiene que ver con nosotros». Sin embargo, este año, hemos cedido un pelín a las presiones externas (brujas por aquí, moñas por allá; brujas, moñas, JA, JA, JA, JA, JA») y sobre la mesa luce esta calabaza terrorífica que hizo papá mientras mamá improvisaba estos dos vasitos: el fantasma para mí y la moña para Ele.


viernes, 28 de octubre de 2011

Sí le.. No le...

Sí, sí; mamá ya sabe que estaba muy mal dicho pero en Madrid así se decía «este cromo lo tengo o no lo tengo». Con esta cantinela empezaron las primeras colecciones de mamá: la abeja Maya, Yaki y Nuca, Willy Fog... Los cromos los regalaban con los yogures y no eran pegatinas; había que pegarlos con pegamento. ¡Mamá, vivías en la edad de los metales! Mamá se ríe y añade: «y en casa NI PEGAMENTO, que la abuela Lola hacía engrudo con agua y harina y ¡hala!, todos a pegar con un pincelito». ¿Dije metales? De la edad del sílex por lo menos.

Hay gente que dice que los coleccionistas son gente melancólica, romántica, aburrida... Otros piensan que más bien son personas absesivas, banales, casi paranoicas... Bueno, pues mamá reconoce ser un poco melancólica y algo obsesiva, así que nadie se equivoca del todo. Mamá colecciona plumas estilográficas desde hace muuuuuchos años. No tienen que ser buenas (de hecho, las dos únicas buenas que tiene son del abuelo Pepe, que se las dejó en custodia para dar un poco de caché a la colección; ¿en qué colección de plumas que se precie se ha visto que no haya una Mont Blanc o, al menos, una Waterman?). A ella personalmente le encantan las plumas de plástico, con dibujitos y de colores. La más barata que tiene le costó 50 peniques en una tienda de segunda mano de Londres. Y no creáis; las ha utilizado todas y le gusta mucho escribir con ellas. Con tinta azul, verde, roja... hasta naranja. En la universidad, tomaba los apuntes con pluma y tenía dos especiales para los exámenes. ¿Qué pasa? ¿Pues no hay gente que lleva estampitas en el suje o «suspende segurísimo» si no lleva los calzoncillos verdes de la suerte? Algunas plumas las guarda en una caja de puros, cada una de ellas en un tubito de esos de plástico que, por cierto, nunca jamás dejarán de oler a puro. Otras están más a la vista y siempre, siempre, tiene una cargada con tinta, que es la que utiliza cuando, casualidades de la vida, tiene algo que escribir a mano y no en el ordenador.


Mamá dice que las colecciones serias borran de un plumazo el dilema «¿y qué le regalo yo ahora?». El abuelo Pepe tiene una colección gigante de abridores (construyó una mesa solo para exhibir toda esa chatarra, como pueden pensar algunos) y durante muchos años recibió abridores y más abridores como regalo de cumpleaños, regalo de Reyes, regalo del día del padre, regalo de viajes, regalo porque sí... Todo el mundo le regalaba lo mismo... y él encantado. A ver si cuando vayamos a Madrid nos acordamos de hacer una foto a la colección del abuelo. Anda que no hemos jugado todos a «encontrar el perro salchicha».

En fin, que como ya comentamos el otro día, mamá ha empezado a coleccionar sellitos de estampar. Los tiene con tinta incorporada, temáticos, mini-mini... Y también le divierte mucho fabricarlos, aunque aún tiene que perfeccionar la técnica.



Pues nada, cuando no sepáis qué regalar a mamá (o al abuelo Pepe), «arreglao». Y vosotros, ¿coleccionáis algo?




jueves, 27 de octubre de 2011

Vais a acabar maaaal...


¿Os suena esta frase? Nosotras nos imaginamos a todas las mamás del mundo diciéndola justo así, alargando la «a» de «mal» y con tono de paciencia/advertencia, cada vez que intuyen que un juego que ha empezado de buenas maneras y con muchas risas va a terminar como el rosario de la aurora... Y nuestra mamá casi nunca se equivoca: todo acaba con mordiscos, tirones de pelo y llantos... ¡de las dos!

miércoles, 26 de octubre de 2011

Llueve pero...


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Esta imagen la hemos encontrado en Internet (aunque somos incapaces de recordar dónde) y su propietario la cede para uso personal. Seas quien seas, ¡gracias! Nos encanta y no puede ser más verdad, ¿verdad?

martes, 25 de octubre de 2011

Y un año más


Aquí estamos un año más con la foto en la mecedora naranja (que, a la pobre, de naranja le queda poco...). Un año entero... ¡Cómo pasa el tiempo! En estos doce meses nos ha dado tiempo a crecer casi un palmo; dejar atrás la guarde y los pañales para siempre; saber que nos gustan los dibujos animados y que SÍ podemos quedarnos absortas ante una tele encendida; dar nuestras primeras brazadas no-de-perrito en una piscina; aprender un montón de colores, letras y números; descubrir que, con un poco de mala suerte, los dientes que con tanto dolor nos salieron pueden volver a esconderse; darnos cuenta de que nos encanta el potaje de garbanzos de la abuela; experimentar en carne propia el efecto del chocolate por la noche; sorprendernos ante el hecho de que, por mucho que nos peleemos, nos echamos de menos a los cinco minutos de estar separadas; sondear nuevas aptitudes artísticas que no sabemos muy bien si «están ahí» o no, como la danza o la interpretación; estar siempre pendientes de lo que la otra quiere, tiene, dice o hace para querer, tener, decir o hacer exactamente lo mismo y siempre llorando, claro; darnos cuenta por fin de que las pegatinas dejan de pegar después de pegarlas y despegarlas 1.000 veces; apreciar y cuidar los cuentos bonitos, que NO se pintan, NO se pisan, NO se arrugan, NO se recortan y NO se llevan al cole; decidir qué queremos ser de mayores y cambiar de parecer cien mil veces: hoy madre, mañana profe, pasado mañana médico y siempre payasita; perder la vergüenza; levantarnos solitas a hacer pis en mitad de la noche, casi siempre; entender por fin que, aunque sea incomprensible, a papá y a mamá les gusta dormir; asimilar la premisa «si descalzas, entonces tos y mocos»; comprender que mamá, después de oír la palabra «mamá» cien veces seguidas, deja de entenderla; aceptar que las canciones no tienen dueño y que, por tanto, no pasa nada y no hace falta llorar si las canta otra persona; entender que no saldrá un pollito del huevo si tardamos en hacer la tortilla; jugar juntas y sin peleas media hora como mucho, porque más tampoco conviene; olvidarnos «queriendo» de que NO se salta en los charcos; entender que Madrid está lejos y que, por eso, no podemos ir a casa de Rodri mañana ni Claudia puede venir a merendar hoy; y mil cosas más.


viernes, 21 de octubre de 2011

viernes, 14 de octubre de 2011

Día 2 de «malura»

¿Qué bigote le queda mejor?


jueves, 13 de octubre de 2011

Veranito... ¿de propina?


Dicen en los telediarios que el verano se ha alargado, que tenemos mucha suerte de poder disfrutar de estos días estivales «DE REGALO» en pleno mes de octubre. ¿Cómo que de regalo? Aquí, en La Coruña, estos días son nuestro verano... NOS LOS DEBÍAN y por fin nos los estamos cobrando. Ha sido el verano del cielo encapotado y los veinte grados... Y es que hemos oído en la panadería, mientras esperábamos la vez (esta expresión, ¿es madrileña o universal?), que este año el Dios de las nubes ha veraneado por aquí cerquita... Unos dicen que en Finisterre, otros replican que en Ares y los más juran y perjuran que alquiló un apartamento para toooodo el verano en plena plaza de María Pita, «que sí, que yo lo vi tomándose un chocolatito con churros en una de las terrazas». Sea como fuere, el tío se trajo a todo su séquito (incluso más numeroso que el del rey Fahd en Marbella, que para algo es un Dios y no un rey). Parejas de nubarrones en el cine, nieblas y nieblones pescando en la ría, cirros en los parques... Sean del tipo que sean, las nubes son súper callejeras y, como la casa se les cae encima enseguida, pues ¡hala!, todas a la calle.

Pues eso, que estos días estamos aprovechando para comer al aire libre y disfrutar del sol con familia y amigos. Ea.




Un día con Elenita

Hace justo un mes que empezamos el cole y Elenita ya ha tenido que quedarse en casa malita los dos últimos días. La verdad es que solo tiene fiebre y mucha tos. En los ratos sin fiebre, se lo pasa bomba en casa: se disfraza y tose, baila y tose, pinta y tose, come y tose, canta y tose, tose, tose... ¡Ay, qué malita! Dice que no quiere volver al cole «nunca jamás». ¿Será posible?

miércoles, 12 de octubre de 2011

Un frasco de...

¡lo que tú quieras!

Un frasco vacío para guardar en él cualquier cosa que se nos ocurra... No importa lo grande o lo pequeña que sea, porque el tarro puede ser del tamaño que queramos. No importa si quieres guardarlo porque te gusta mucho, como los besos, o porque no te gusta nada, como las hormigas... Hoy hemos llenado el bote de chicles, de corazones y de un mar llenito de peces de colores.

¿Os acordáis de nuestro ex libris, el que nos hizo el abuelo Pepe para marcar nuestros cuentos? Pues mamá ha utilizado la mísma técnica del abuelo (goma de borrar, cúter y buen pulso) para hacer este sello de estampar. Le pareció que hacer un bote vacío nos ofrecería mil y una posibilidades... y así ha sido. Últimamente, a mamá le ha dado por los sellos de estampar y la semana pasada, viendo que había acumulado unos cuantos sin proponérselo, decidió que «empezaba oficialmente a coleccionarlos». Esta semana o la próxima os contaremos más sobre esta nueva afición, que muy pronto mamá convertirá en «una obsesión», como casi todo lo que toca.

Mi bolsa de ballet

Mamá dedicó la noche del viernes pasado a coser y bordar esta bolsita para mis zapatillas de ballet. Disfruta mucho de esas noches caseras... si se descuida, pueden darle las cinco de la mañana dándole a la aguja. Ayer, como hoy no había que madrugar (para trabajar, se entiende), forró la bolsa y, como todavía era pronto, estuvo otro ratito fuchicando en Photoshop. También se lo pasó muy bien. En la foto de arriba por fin ha conseguido utilizar correctamente este celo bonito que guardaba desde hace tiempo. Cuántas vueltas le dio hasta conseguirlo...

Y así de contenta me fui ayer al cole...


martes, 11 de octubre de 2011

Ele y los patos


Estos días pasados, Elenita ha estudiado en el cole el color amarillo. Han pintado plátanos, han picado soles, han moldeado limones... Han llevado los juguetes amarillos que han encontrado por casa y han aprendido la canción El patito cua cua. Ayer traía la letra de la canción, ilustrada con la familia de patos coloreada por ella misma. Mamá le dijo a la profe Bego: «¿Lo ha coloreado ella sola? En casa no colorea así de bien».

- Ele, me dice mamá que en casa no coloreas así. ¿Y eso?
- Es que... es que en mi casa ¡NO HAY PATOS!

También traía de vuelta a casa el material (juguetes) que había llevado para aprender el color amarillo: un cuento y un peluche de pato. Le dijo a mamá muy seria: «Ahora toca el color rojo, «tonces» hay que buscar en casa ¡UN PATO ROJO!».

jueves, 6 de octubre de 2011

Una hada, una ratona y mucho tiempo libre

Ay, cómo echamos de menos ya el veranito... Tanto tiempo para nosotras, para hacer todo lo que nos gusta... Y es que los inviernos se nos hacen laaaaargos, laaaaargos. Esas tardes tan cortas metiditas en casa... Qué pereza nos da.


martes, 4 de octubre de 2011

GU-SA-NI-TOS


Un día, mamá nos dijo «si os portáis bien, hacemos gusanitos». ¿Hacemos gusanitos? ¿Sabes hacerlos? ¿De verdad, de verdad? ¡Y tan de verdad! Mamá, esos GUSANITOS no valen...

Los gusanitos han sido uno de los premios más frecuentes de este verano. En la playa, en El Naútico... La tía Elena ya llevaba en el bolso vasos de plástico para darnos a cada uno nuestra ración y que no revoloteáramos alrededor de la bolsa como moscones. Llegó a ser una rutina que conseguimos tener súper mecanizada, sin necesidad de que ningún papá nos dijera: «ahora hacemos una fila ordenada», «cada uno con su vaso derechito en la mano» y «esperamos nuestro turno».


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