sábado, 16 de marzo de 2013

Sellos para cualquier cosa


Anoche papá estaba en Riazor. Nosotras dormíamos tranquilas. No había nada en la tele... Mamá hizo unas palomitas y se puso manos a la obra. Un sello para mi amiga Inés, que hoy voy a su cumple. Inés quiere Playmobil y Playmobil va a tener, pero un sello con su nombre también le gustará.

A mamá le encantan los sellos de estampar y sin duda nos lo ha contagiado. Utilizamos sellitos para adornar cualquier dibujo, carta, etiqueta... una vez terminados. Los que más nos gustan son los personalizados; y es que se puede hacer un sellito casi de cualquier cosa. ¿Una felicitación de cumpleaños? Pues un sello de tarta, con sus velas y todo. ¿Que hay que marcar libros? Pues una etiqueta en blanco para escribir el nombre dentro... Mamá ha hecho sellos hasta de dibujos nuestros... Si utilizas tinta especial para tela, se pueden utilizar hasta para marcar la ropa y que no se borre (la idea nos la dio la tía Lau). ¿Nuestros favoritos? Los que quedan bien como tatoos. Los primeros suelen salir regular, pero se mejora con la práctica...


La técnica es muy fácil; solo hay que tener buen pulso y un poco de paciencia, y hacer las cosas despacito. Nosotras utilizamos la tácnica del abuelo Pepe (que ya nos hizo nuestro primer ex libris, ¿os acordáis?), aunque un poco perfeccionada... Si queréis aprender un montón de cosas, Ishtar Olivera lo sabe todo y lo explica fenomenal. 


miércoles, 13 de marzo de 2013

sábado, 9 de marzo de 2013

Ele & Chimo




El mes que viene nos hacen las pruebas de las alergias... Cruzad los dedos para que ninguna seamos alérgicas a Chimo... Nosotras ya los tenemos cruzados.


viernes, 8 de marzo de 2013

Viernes de cuento: El monstruo de colores




Este es el monstruo de colores.
Hoy se ha levantado raro, confuso, aturdido...
No sabe muy bien qué le pasa. 
Hoy es viernes y, como manda la costumbre, aquí venimos con otro cuento debajo del brazo. Esta vez le ha tocado a El monstruo de colores, de Anna Llenas (editorial Flamboyant), que le trajeron los Reyes Magos a Elena y que nos encanta. Un cuento estupendo para aprender a distinguir y ordenar las emociones.



El Monstruo de Colores no sabe qué le pasa.
Se ha hecho un lío con las emociones y ahora le toca deshacer el embrollo.

Además del cuento, los Reyes pensaron que le vendría muy bien tener un «cuaderno de ejercicios» para repasar las nociones aprendidas, así que junto al cuento dejaron un libro para colorear, con un montón de situaciones que Elenita tendrá que colorear en función de la emoción asociada que ELLA Y SOLO ELLA asocie a cada caso concreto...  
¿Los bichos le provocan ALEGRiA? ¿No será más bien MIEDO?
Elena tendrá que pensarlo muy bien antes de empuñar el rotu y ponerse manos a la obra.







Anna Llenas nos encanta... Todo lo que hace. Uno de sus preciosos vinilos adorna la pared de nuestra habitación desde hace muuucho tiempo (tanto que yo todavía dormía en cuna). ¿Queréis conocerla? Pues visitad su página... Os va a gustar todo.

jueves, 7 de marzo de 2013

Recuerdos con cuentagotas: el cumple de Lola

Este año, como el pasado, celebramos mi cumpleaños en Madrid. Igual que el año pasado, celebramos el cumple de los tres primos que nacimos en noviembre: Rodri, Laurita y yo. Un niño de ocho, dos niñas de seis y dos años... La cosa no era tan fácil, no creáis. Este año, el tema elegido fue Hadas y magos y lo pasamos en grande.

Mamá hizo una invitación electrónica que enviamos a nuestros amigos.


Y yo agradecí las múltiples felicitaciones telefónicas con esta foto.


Esta vez dejamos tranquilos a los abuelos y lo celebramos en el local social de la urbanización de los tíos Ángel y Conchi; fue todo un acierto... Un local algo desangelado pero lo suficientemente grande para albergar nuestro particular «bosque encantado»... Las tías y mamá lo decoraron un poco y listo para recibir a los invitados.




También se curraron una meriendita rica, rica. Las minihamburguesas, un éxito. Y lo de los gusanitos en cucuruchos individuales, ¡todo un acierto!


Las tartas también las hicieron ellas... una por cumpleañero. La de Rodri de choco... mmm. La de Laurita de chuches... ñam. La mía rosa y lila con perlas... ¡una monada!


Además prepararon bolsitas de chuches personalizadas.


Y se divirtieron un montón haciendo experimentos: cake-pops... setas y algo no definido.
Esta actividad contó con la participación activa (y degustadora) de papá.


Lo único que no hicieron ellas fueron las galletas varita mágica personalizadas con nuestros nombres, que encargaron a Galletas Lombardero. Ana ayudó a mamá a decidir cómo era mejor hacerlas e hizo unas galletas preciosas y riquísimas.


Para terminar, nos queda enseñaros el rinconcito que prepararon para que cada hada diseñara su propia varita mágica y vestido de hada.
 Llenaron una mesa de pajitas, pinturas, cartulinas, purpurinas de todos los colores...
Algunas hadas no se movieron de ahí en toda la tarde.

Por cierto, los magos prefirieron jugar y correr toda la tarde en el jardín y les vimos más bien poco. Eso sí, hadas había por todas partes...




miércoles, 6 de marzo de 2013

NIÑAS y COLETAS

Antes de que yo naciera, mamá siempre dijo que prefería que fuera una niña. Antes de que Elenita naciera, mamá dijo una vez más que prefería que fuera una niña. Y las dos fuimos niña. Mamá tenía una lista infinita de razones para preferir niñas, aunque no habría dudado en tacharlas una por una de haber sido alguna de nosotras un niño. Son razones muy subjetivas y algo frívolas, pero era solo una preferencia...
  • Por lo general, me gustan más los nombres de niña que los de niño
  • Quiero que hereden algunas cosas mías, de cuando era pequeña
  • La ropa de niña es muuucho más bonita que la de niño
  • Las niñas son más tranquilas que los niños
  • Las manualidades y cosas que hago son mas de niña que de niño
  • Las niñas comparten más con su madre
  • Cuando son mayores, las niñas «son más de su casa» que los niños
  • Me niego a asistir a aburridísimos entrenamientos entrenos de fútbol bajo la lluvia
  • Y mil motivos más...
Sin embargo, en esta lista NUNCA hubo NI POR ASOMO ningún motivo relacionado con el pelo, las melenas, los peinados, las trenzas... Mamá es una negada en el campo «peluqueril»... Torpe, torpe. Una trenza de raíz le parece una obra de arte irreproducible... Nunca ha sabido hacer nada más complicado que una triste cola de caballo en pelo ajeno... no digamos en el suyo... Si ya solo secándose el pelo frente al espejo se da cada golpetazo con el secador... Dicho esto, no es de extrañar que casi siempre vayamos con la coletita de rigor, un básico mínimo esencial que toda madre del mundo sabe hacer mejor o peor (nuestra madre peor que mejor).

Cuando tiene una melena entre las manos sus dedos no son dedos; como si fuera Terminator (¿os acordáis?), de repente se transforman en piezas metálicas completamente rígidas, que sujetan malamente mechones desiguales y que mamá no sabe en qué dirección mover. Su mente se bloquea... La izquierda es la derecha y arriba es abajo... Solo se anima a hacernos una simple trencita a un lado si no llegamos tarde a ningún sitio y a menudo desiste, después de intentarlo dos o tres veces, porque no aguanta el dolor en los dedos agarrotados. En estas ocasiones, además de despotricar un rato y echarnos la culpa por haber movido la cabeza, suele alabar el arte de las peluqueras... 

Los días que consigue poner por fin la goma que para ella equivale a clavar la bandera después de hacer cumbre en el Everest sin que la trenza maldita se deshaga entre sus manos, dice triunfante: «Hala, muy guapa». Hoy ha sido uno de esos días. Pobre... Mami, no nos importa nada.



lunes, 4 de marzo de 2013

¿Queréis conocernos un poquito mejor?


Mamá dibuja FATAL pero... ¿y lo bien que se lo pasa con Photoshop?

viernes, 1 de marzo de 2013

Viernes de cuento: El increíble niño comelibros



Una vez más, Oliver Jeffers. Es como una obsesión. ¡Nos encanta!

El martes por la tarde, papá y mamá no tenían que trabajar [cosa rara últimamente] así que pensaron en hacer algo los cuatro juntitos [cosa rara últimamente], fuera de casa [cosa rara últimamente]. Decidir ese algo no fue fácil. No llovía [cosa rara ultimamente] pero hacía mucho frío, de modo que no era la mejor tarde para pasar a la intemperie. Pensaron que podíamos ir a la biblioteca un rato y después a merendar churros. Y allá que nos fuimos.

La biblioteca infantil está genial. Tienen de todo... cualquier cosa que puedas imaginar... Miles de libros y cuentos... Novedades y clásicos... En español y en gallego... La única pega que podemos ponerle es que no queda del todo claro dónde está qué libro, aunque suponemos que es normal, porque nosotras tampoco dejamos ninguno de los 30 o 40 cuentos que hojeamos exactamente donde lo encontramos. Seguramente sería mejor dejarlos todos sobre la mesa, para que después la bibliotecaria pudiera ordenarlos bien, cada uno en su sitio, porque tal como lo hicimos, ni siquiera puede saber qué libros están donde no les corresponde.

En fin, que para casa nos trajimos El increíble niño comelibros, de Oliver Jeffers. Mamá no se explica por qué todavía no lo tenemos en nuestra colección. Es genial. Copiamos a continuación la estupenda reseña de, una fantástica guía de cultura infantil que seguimos fielmente.



Seguramente habréis oido un montón de veces la frase de ‘uno es lo que come’ y su adaptación a la lectura de ‘uno es lo que lee’ ¿verdad? Pues de esto es precisamente de lo que habla este maravilloso libro de Oliver Jeffers que, a pesar de tener ya varios años, consideramos que es uno de los imprescindibles y de esos libros que los niños recordarán de su infancia.

El protagonista del libro es un niño al que le encantan los libros, pero de una manera muy diferente a la que estamos acostrumbrados: él los devora, ¡literalmente los come! Comenzó poco a poco, por una palabra, una frase, después un libro entero y finalmente montañas de libros sin apenas digerirlos. Sus preferidos eran los de color rojo. Se comía todo tipo de libros, de matemáticas, de física, química… y observaba que cada vez sabía más, que su inteligencia iba en aumento y que podía convertirse en ¡el niño más listo del mundo! Hasta que un día se indigestó, empezó a mezclar todo el contenido y a dejar de saber.

El libro tiene varias lecturas y mensajes muy evidentes: que cada lectura debe digerise de forma adecuada y que la sabiduría está en los libros; pero además del texto narrativo destaca el diseño e ilustraciones de cada página, donde dibuja diferentes texturas o detalles científicos que dotan al cuento de gran originalidad y hace que nos detengamos en cada una de las páginas a observar cada uno de los detalles.



¿Queréis ver un vídeo? Marchando. ¡No nos falta de nada, señores!



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