martes, 11 de junio de 2013

¿Un bombón?



El fin de semana pasado POR FIN estrenamos uno de los regalos que nos trajeron los Reyes Magos. Sí, sí... en junio, como lo oís. Se trata de una plastilina que no es plastilina... es mucho mejor. Se llama Jumping Clay y es una pasta de modelar que, cuando se seca (bueno, no se seca porque no está mojada) se queda para siempre. La venden suelta, por colores, o en kits. Nuestro kit es el de pastelería y, además de traer la plasti necesaria para hacer todo lo que aparece en la caja, vienen instrucciones detalladas para conseguir los distintos colores y hacer cada uno de los pastelitos aunque, si lo prefieres, también puedes inventártelos, como hicimos nosotras con tres bombones que nos parecieron demasiados aburridos para nuestra «casa de té».

En La Coruña tienen tienda (está como por detrás de El Corte Inglés, cerca de un parque muy grande, aquí exactamente) y hacen talleres... Yo fui a uno un sábado por la mañana, en el cumple de una amiga, y lo pasamos muy bien.






miércoles, 5 de junio de 2013

Bodas de bronce


Un año más; y ya suman ocho. Ayer, papá y mamá celebraron su octavo aniversario de boda. Y un año más, el 4 de junio lució el sol. Tuvieron un rato para ellos solos y lo disfrutaron mucho. Dieron un paseo y hablaron, y bebieron mojito y hablaron un poco más. Hacía muuuucho tiempo que no hablaban así, tranquilos; sin tener que interrumpir la conversación para advertir a una niña trepadora de que se va a abrir la cabeza... Sin tener que dejar para más tarde una conversación para sonar una nariz mocosa que no es la suya (dicen que podrían sonarse y seguir hablando; bah)... Sin tener que olvidar para siempre jamás una conversación para hacer la cena porque ¡es tardísimo y mañana hay cole!


Papá, mamá lo pasó muy bien, como siempre que está contigo y puede olvidarse del mundo. Se le olvidó decirte que, aunque la vida no os lo está poniendo fácil, te quiere como te quería en Vinilo y en París y en el sofá rosa y el la playa cogiendo caracolas y en «San Vicente de las Persianas Bajadas» y en Lisboa y en la judería de Jarandilla de la Vera y en la «gasolinera del circo» y en la sala de parto (dos veces) y al final de las escaleras...

Este año no ha habido tiempo para preparar algo bonito que poner aquí, así que reciclamos del año pasado, que reciclar es una costumbre muy buena; a lo mejor utilizamos esto mismo todos los años, como símbolo de renovación del compromiso de amooooor.




Mamá estuvo todo el día un poco melancólica... Miró el álbum de fotos y los recuerdos de ese día... 


Y también hubo un detalle, que compraron juntos. Ayer mismo, la tía Laura le sugirió a mamá que le regalara a papá algo de bronce, porque celebraban las bodas de bronce; y que cada año le regalara algo del material que tocara. A mamá le pareció una idea estupenda pero, como no había tiempo, lo que hicieron fue comprar estas tazas metálicas que, para ellos, son de bronce puro, puro. El año que viene son las bodas de arcilla... Mamá, déjalo en nuestras manos. ¿Un cenicerito mono? ¿Un práctico bote para lápices? Eso está hecho.



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